La Avenida Circunvalación se ha convertido en el epicentro de un complejo conflicto social y urbano. La notificación de un desalojo inminente debido al inicio de excavaciones profundas y el ingreso de maquinaria pesada ha puesto en estado de alerta a los feriantes del sector, quienes ven con angustia cómo su principal fuente de ingresos pende de un hilo.
El proyecto, que contempla obras estructurales clave para la ciudad, hace incompatible la permanencia de la feria por razones estrictas de seguridad. Sin embargo, para los comerciantes, la seguridad no debe pasar por encima de la estabilidad laboral de familias que llevan años operando en el sector.
La mesa de diálogo entre el municipio y las agrupaciones (incluyendo la emblemática Feria Alfredo Lorca) no ha logrado desactivar la crisis. Las posturas se mantienen distantes:
La versión de las Autoridades: Desde la Secplan y la Dirección de Obras Municipales (DOM), afirman que se ha trabajado durante meses en buscar alternativas. El director de la DOM, Álex Saldivia, explicó que se han coordinado reuniones con cuatro agrupaciones para buscar sectores aledaños donde puedan instalarse de manera temporal mientras duran los trabajos del Serviu y el MOP.
La denuncia de los Feriantes: Los trabajadores califican la propuesta de reubicación como insuficiente. Aseguran que el terreno ofrecido no cuenta con la infraestructura adecuada, tiene mala accesibilidad para los clientes y una ubicación que, a su juicio, mermará drásticamente las ventas, condenándolos a la precariedad.
La intervención en Avenida Circunvalación no es menor. Se trata de una ejecución coordinada entre el Serviu y el Ministerio de Obras Públicas, orientada a mejorar la conectividad mayor de Punta Arenas.
"Sabemos que son obras importantes para la ciudad, y la idea de las reuniones era coordinar para que las agrupaciones pudieran determinar ciertos lugares donde ubicarse", señaló Saldivia, intentando equilibrar el avance del desarrollo urbano con la paz social.
La incertidumbre crece a medida que se acerca la fecha de ingreso de las retroexcavadoras. Los feriantes han sido enfáticos: no abandonarán el lugar de manera voluntaria si no existe una solución consensuada que garantice que podrán seguir trabajando en condiciones dignas. Por ahora, el municipio mantiene abierta la vía del diálogo, pero el tiempo corre en contra de ambas partes.