La brecha diplomática entre Chile y Estados Unidos ha alcanzado un nuevo punto de ebullición. El Presidente Gabriel Boric utilizó sus redes sociales este martes para responder directamente a la retórica de la administración de Donald Trump, la cual, tras la exitosa operación militar en Caracas, ha endurecido su discurso de control sobre el continente americano.
El detonante fue una publicación oficial del Departamento de Estado en la plataforma X, donde aparecía la imagen de Trump con la consigna: “Este es nuestro hemisferio, y el Presidente Trump no permitirá que se vea amenazada nuestra seguridad”.
El jefe de Estado chileno no guardó silencio ante lo que calificó como una postura imperialista. En su respuesta, Boric no solo apuntó contra la Casa Blanca, sino también contra los líderes regionales que han respaldado la acción militar estadounidense.
“Los líderes que le rinden pleitesía y se muestran serviles al Presidente de EE.UU., Donald Trump, tratando de ganarse su favor, solo se humillan. Trump y su administración no solo vulneran permanentemente el derecho internacional, sino también la dignidad humana”, sentenció el Mandatario.
La frase que desató la molestia de Boric no es un hecho aislado, sino parte de la estrategia comunicacional impulsada por el Secretario de Estado, Marco Rubio. En recientes entrevistas con medios como NBC News, Rubio ha dejado claro que el objetivo de Washington es "limpiar" la región de influencias externas y regímenes hostiles.
Los pilares del discurso de Rubio:
Exclusión de Rivales: No permitir que el hemisferio sea base de operaciones para China, Rusia o Irán.
Seguridad Nacional: Evitar que regímenes como el de Maduro (ahora derrocado) se conviertan en refugios para el narcotráfico.
Control Territorial: Reafirmar que el Hemisferio Occidental es el área de influencia directa y prioritaria de Estados Unidos.
Analistas internacionales coinciden en que la postura de Boric —único líder de la región en condenar frontalmente la forma de la captura de Maduro— ha generado una profunda incomodidad en Washington. Esta tensión no es nueva: desde el inicio de su gobierno, Boric ha mantenido una distancia crítica con las decisiones de Trump en política exterior, lo que ha enfriado los canales de diálogo bilateral.
Mientras otros gobiernos del continente (como el de Argentina) celebran la acción militar como un triunfo de la justicia, Chile se posiciona en la vereda de la defensa del derecho internacional y la soberanía, un camino que, según expertos, podría traer consecuencias en las relaciones comerciales y de cooperación con la potencia del norte durante este 2026.