Una situación crítica se vive al otro lado de la frontera. Las altas temperaturas, una sequía prolongada y las ráfagas de viento han convertido a la Patagonia argentina en un polvorín, obligando a la evacuación masiva de más de 3.000 turistas que se encontraban disfrutando de la temporada estival en zonas cordilleranas y lacustres.
De acuerdo con el último reporte de la Agencia Federal de Emergencias, el fuego se encuentra descontrolado en cinco provincias: Chubut, Río Negro, Neuquén, Santa Cruz y el sur de Buenos Aires. Desde principios de diciembre, el avance de las llamas ha destruido bosques nativos milenarios y amenaza peligrosamente los perímetros de diversos parques nacionales.
El foco más devastador se sitúa en Puerto Patriada, cerca del lago Epuyén (Chubut). La virulencia del incendio en este sector llevó al gobernador Ignacio Torres a declarar que existe evidencia clara de intencionalidad.
Las medidas de la autoridad argentina:
Recompensa: Se ofrecen 50 millones de pesos argentinos por datos precisos que permitan dar con los autores.
Evidencia técnica: El fiscal Carlos Díaz Mayer confirmó el hallazgo de indicios de acelerantes químicos en el inicio de los focos.
Afectación: En solo un par de días, las llamas devoraron 2.000 hectáreas en esta zona turística, arrasando con todo a su paso.
El Servicio Nacional de Manejo del Fuego ha decretado Alerta Roja en ocho provincias del centro y sur del país. Actualmente, el combate contra el fuego incluye:
Más de 200 brigadistas en primera línea.
Una flota de helicópteros y aviones hidrantes trabajando sin descanso.
Prioridad absoluta en la protección de viviendas y centros poblados.
Las condiciones meteorológicas para los próximos días en la Patagonia no son alentadoras, con pronósticos de calor extremo y ausencia de lluvias, lo que mantiene en vilo a las localidades fronterizas, incluyendo aquellas cercanas a la Región de Magallanes.