La Municipalidad de Punta Arenas dio un paso decisivo para blindar la fe pública y modernizar su gestión interna. El municipio ingresó oficialmente su nuevo Código de Ética ante la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere), cumpliendo con el cronograma acordado para elevar los estándares de integridad en la capital regional.
El documento es el resultado de seis meses de diagnósticos, encuestas y focus groups en los que participaron activamente las asociaciones de funcionarios, contando además con el soporte técnico de la Contraloría y la Alianza Anticorrupción.
A diferencia de reglamentos antiguos, este texto busca ser didáctico y preventivo, abordando situaciones que los funcionarios enfrentan en su día a día a través de ejemplos de buenas y malas prácticas.
Los ejes principales incluyen:
Conflictos de Interés: Criterios claros para evitar que intereses personales interfieran en decisiones públicas.
Integridad y Regalos: Normativa específica sobre la recepción de obsequios o invitaciones de terceros.
Uso de Información: Resguardo de datos internos y transparencia en la comunicación.
Cultura del Buen Trato: Estándares de respeto mutuo entre colegas y hacia la comunidad.
Para el alcalde Claudio Radonich, la clave de este código es su carácter orientador. “Hemos trabajado para contar con un código de ética eficaz, que colabore en el buen funcionamiento interno y resguarde la fe pública”, señaló.
Por su parte, la asesora jurídica municipal, Nicolle Garrido, explicó que el texto recoge la realidad local:
"Se trata de un código consensuado que establece de forma didáctica las conductas esperadas y sus eventuales consecuencias administrativas", indicó Garrido.
Actualmente, el documento se encuentra en la etapa de revisión técnica por parte de la Subdere. Una vez que este organismo otorgue su aprobación, el Código de Ética será promulgado mediante decreto alcaldicio y entrará en vigencia inmediata para todos los estamentos de la Municipalidad de Punta Arenas.
Con esta medida, la administración busca consolidar una cultura institucional donde la probidad y la transparencia se transformen en acciones concretas y medibles en la atención de cada vecino.
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