Lo que comenzó como una lucha por la supervivencia tras un voraz incendio en el Barrio Prat terminó este jueves en una tragedia que enluta a la comunidad magallánica y pone bajo cuestionamiento la gestión de la Red Asistencial de salud.
Johan Rocuant, el joven que resultó con quemaduras de extrema gravedad durante un incendio ocurrido la madrugada del pasado 4 de enero, falleció en Santiago pocas horas después de haber logrado, finalmente, un cupo para su tratamiento especializado.
El siniestro se registró en un inmueble interior ubicado en calle Manuel Aguilar 0566, emergencia que movilizó a tres compañías de Bomberos. Desde ese día, Rocuant permanecía internado en estado crítico en Punta Arenas, a la espera de ser trasladado a un centro de alta complejidad en la Región Metropolitana.
Según antecedentes recabados, la solicitud de traslado hacia la Posta Central de Santiago fue rechazada en tres oportunidades consecutivas. Durante los cerca de 10 días de espera, el paciente fue sometido a curaciones y aseos quirúrgicos a nivel local, pero su estado de salud se agravó tras desarrollar un cuadro de neumonía.
Recién este miércoles, cerca de las 21:00 horas, la Red Asistencial aprobó el cupo y autorizó el traslado aéreo hacia Santiago. Sin embargo, el crítico estado en el que arribó el joven hizo que los esfuerzos médicos resultaran insuficientes, confirmándose su fallecimiento durante las primeras horas de este jueves.
La situación ha generado profunda indignación entre familiares y cercanos, quienes apuntan a una presunta mala gestión y a la demora en el acceso a una cama crítica especializada como factores determinantes en el desenlace.
Mientras los restos de Johan Rocuant permanecen en la capital a la espera de los trámites correspondientes para su traslado, se aguarda un pronunciamiento oficial de las autoridades de salud regionales que explique las razones técnicas de los reiterados rechazos al traslado.