El próximo 11 de marzo, el Ministerio de Salud iniciará una nueva etapa marcada por un enfoque de gestión de crisis. Durante la presentación de su gabinete, el Presidente electo José Antonio Kast delineó un plan de choque para el sistema público, situando a la doctora May Chomalí a la cabeza de uno de los desafíos más complejos de su administración.
Con una cifra de 2,7 millones de personas aguardando por consultas de especialidad o cirugías, la futura ministra tiene el mandato de aplicar una reingeniería profunda. La estrategia inicial contempla el uso de facultades especiales mediante una declaración de emergencia sanitaria, permitiendo agilizar recursos y optimizar la red asistencial en todo el territorio nacional.
Desde la zona austral, el presidente regional del Partido Republicano, Javier Romero, valoró la designación de Chomalí, resaltando que su llegada es una señal de modernización para regiones extremas:
Gestión de Datos: Romero subrayó la experiencia de la doctora en sistemas de información de salud, herramienta considerada vital para transparentar y priorizar las listas de espera en hospitales como el de Punta Arenas y Puerto Natales.
Modernización: Se espera que la nueva gestión impulse la telemedicina y la interoperabilidad de datos, reduciendo la necesidad de traslados al centro del país para diagnósticos básicos.
Descentralización: El gremio local espera que el perfil técnico de la ministra se traduzca en una asignación de recursos más eficiente para la red asistencial magallánica.
La administración entrante ha sido enfática en que no habrá "periodo de marcha blanca". Chomalí deberá articular de inmediato la colaboración entre el sector público y privado para desestresar los hospitales regionales, bajo la premisa de que la salud no puede esperar a que concluyan los trámites burocráticos habituales.