Lo que comenzó como una declaración de interés se ha transformado en una ofensiva mediática y visual. Durante la noche, el presidente Donald Trump utilizó su plataforma Truth Social para difundir propaganda visual generada por IA, donde el mapa del hemisferio occidental aparece redibujado, extendiendo la bandera estadounidense no solo sobre Groenlandia, sino también sobre Canadá y Venezuela.
En una de las imágenes más polémicas, se observa a Trump izando la bandera en un paisaje ártico junto al vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, con un cartel que sentencia: "Groenlandia, territorio estadounidense estimado en 2026".
La reacción del Viejo Continente no se hizo esperar. Desde el Foro Económico Mundial en Suiza, la líder de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, fijó una postura tajante frente a las ambiciones de la Casa Blanca:
Soberanía Intocable: "La integridad territorial de Groenlandia y Dinamarca no es negociable", afirmó Von der Leyen, asegurando que Europa responderá de forma "firme, unida y proporcional" ante cualquier amenaza.
Inversión como Escudo: La UE anunció medidas aceleradas para realizar una inversión masiva en la economía e infraestructura local de Groenlandia, buscando blindar la lealtad del territorio hacia Copenhague.
El Error de los Aranceles: La presidenta calificó de error estratégico la amenaza de impuestos adicionales, advirtiendo que una espiral de sanciones solo beneficiaría a los adversarios comunes (Rusia y China).
A pesar de la fricción, Von der Leyen tendió un puente en materia de seguridad, recordando que los miembros del norte de la OTAN (como Finlandia) ya colaboran con EE. UU. mediante la venta de tecnología crítica como rompehielos. "La seguridad del Ártico solo se puede lograr juntos", concluyó, apelando a la amistad histórica entre ambos pueblos.