En un nuevo capítulo de la tensa geopolítica internacional, China alzó la voz este martes para rechazar de forma tajante el embargo impuesto por Estados Unidos a Cuba. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, instó a la administración de Donald Trump a poner fin de inmediato a las sanciones, calificándolas como una violación al derecho internacional que socava la paz y la estabilidad en la región.
La declaración de Pekín surge en un momento crítico para la isla, que enfrenta su peor crisis económica, energética y alimentaria desde la Revolución. El Gobierno cubano ha denunciado un endurecimiento del bloqueo, apuntando especialmente al sector energético, mientras que informes internacionales sugieren que Washington estudia medidas para impedir la llegada de cualquier suministro de petróleo al país caribeño.
Asistencia estratégica ante el desabastecimiento Frente al complejo escenario, China reafirmó su compromiso de seguir apoyando a la isla "dentro de sus capacidades". Como gesto concreto, el pasado 20 de enero el gobierno chino aprobó una ayuda de emergencia que consiste en 80 millones de dólares en asistencia financiera y un donativo de 60.000 toneladas de arroz, buscando aliviar la severa escasez de alimentos básicos.
"Pedimos a la parte estadounidense que deje de privar al pueblo cubano de su derecho a la supervivencia y al desarrollo", enfatizó Guo Jiakun, quien se mostró convencido de que la población cubana superará estas "dificultades temporales" con el apoyo de sus aliados.
Un eje de apoyo internacional Rusia, otro aliado estratégico de La Habana, también calificó como "alarmante" la posibilidad de un cierre total del suministro energético. Para las autoridades cubanas, el embargo es el principal responsable de la falta de combustible y los constantes apagones que mantienen a la isla en vilo, aunque analistas también apuntan a la ineficiencia del sistema económico centralizado y el impacto residual de la pandemia.
Con deudas millonarias con al menos 14 países, Cuba se aferra al respaldo de Pekín y Moscú para evitar un colapso total, mientras la presión de la Casa Blanca parece no dar tregua en el inicio de este 2026.