La elusión de la justicia llegó a su fin para un hombre que se mantuvo prófugo durante meses, tras ser sentenciado por un grave caso de abuso sexual cometido contra su propia hija. Gracias a un minucioso trabajo de inteligencia y seguimiento desplegado por la Brigada de Delitos Sexuales (Brisex) de la Policía de Investigaciones, el sujeto fue capturado en la capital regional, cerrando así un capítulo de impunidad que se extendía desde el año pasado.
El condenado debía haber comenzado a cumplir su pena en 2024, momento en que el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal dictó la sentencia firme; sin embargo, logró evadir el accionar de la justicia en reiteradas oportunidades hasta su captura la mañana de ayer.
Durante la audiencia de control de detención realizada en el Juzgado de Garantía, se formalizó el inicio de su reclusión. El fiscal de turno, Sebastián González Marín, fue enfático en señalar que el tiempo de las medidas cautelares menores terminó para el imputado.
La condena: El sujeto deberá cumplir una pena de 5 años y un día de presidio mayor en su grado mínimo.
Sin beneficios: Al tratarse de una sentencia firme por un delito de esta naturaleza y tras su periodo de fuga, el cumplimiento será estrictamente efectivo.
Abonos: Si bien se considerará el tiempo que el hombre pasó bajo medidas cautelares durante el proceso judicial, el resto de la sanción la cumplirá íntegramente tras las rejas.
Tras finalizar el trámite judicial, el sujeto fue entregado a personal de Gendarmería de Chile bajo estrictas medidas de seguridad. Su destino final fue la unidad penal de Punta Arenas, donde comenzó a purgar la condena impuesta por los tribunales.
Este caso había generado una profunda conmoción en la comunidad debido al vínculo de confianza que el agresor quebrantó. La labor de la PDI fue clave para cercar el paradero del individuo, quien intentó ocultarse en distintos puntos de la ciudad antes de ser interceptado por la brigada especializada.
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