Para Gallardo, el error no es meramente un desfase de cálculos, sino una falla estructural en la forma en que se planifica el gasto público basándose en recursos volátiles. El experto sostiene que haber proyectado el presupuesto nacional sobre un precio del litio sobrevalorado —siendo este un commodity de alta fluctuación— ha forzado al Estado a "echar mano" a sus ahorros y capital de fomento para evitar un colapso en el flujo de caja.
El consultor financiero desglosó el impacto de esta crisis en tres puntos fundamentales que ponen en duda la sostenibilidad de la actual gestión fiscal:
Mala calidad de las proyecciones: Gallardo señala que la venta de activos es la confirmación de que las estimaciones del Ministerio de Hacienda fueron excesivamente optimistas. Al no considerar escenarios prudentes, se comprometió un gasto que ahora el país no puede sustentar con ingresos corrientes.
Daño al rol estratégico de Corfo: Aunque la venta de patrimonio sea legalmente factible, el experto advierte que Corfo es una agencia de fomento, no una "billetera de emergencia". Usar ese capital para gasto corriente resta capacidad al Estado para invertir en innovación y nuevos proyectos productivos.
Riesgo de insolvencia operativa: "Vender la casa para pagar el supermercado no es una política saludable", ejemplificó el consultor, enfatizando que una vez que el activo se vende, el capital desaparece, pero el gasto comprometido suele ser permanente.
La polémica nace de la caída en el precio del carbonato de litio, que durante 2024 y 2025 se situó muy por debajo de las expectativas del Gobierno.
"El riesgo no es solo un error estadístico: es comprometer gasto que después debe financiarse con patrimonio", sentenció Gallardo.
El consultor llamó a las autoridades a retomar la senda de la regla fiscal técnica, donde los ingresos extraordinarios (como los del litio en su momento de auge) deben ahorrarse en fondos soberanos y no integrarse directamente al presupuesto estructural para evitar este tipo de crisis cuando los precios caen.