Jairo Alonso Segura García, de nacionalidad colombiana, fue formalizado por una serie de delitos cometidos entre agosto de 2025 y enero de 2026. A pesar de tener prohibición de acercamiento vigente desde finales de 2024, el sujeto mantuvo un hostigamiento constante contra su expareja en su domicilio de calle Francisco Javier Reina. Entre los cargos presentados por la Fiscalía se incluyen:
Desacatos reiterados: Incumplimiento sistemático de las medidas de protección y de su propia pena de reclusión nocturna.
Amenazas de muerte: Llamadas telefónicas donde advertía con asesinar a los hijos de la mujer.
Daños y robos: Ataques a vehículos del entorno familiar y sustracción de especies desde el hogar de la víctima.
Uno de los puntos más graves expuestos en la audiencia fue el uso de la enfermedad de la víctima —quien padece un cáncer avanzado— como herramienta de manipulación. Segura intentó justificar ante el tribunal sus faltas a la reclusión nocturna asegurando que cuidaba al hijo común mientras la madre se trataba médicamente. Sin embargo, el fiscal Cristian Opazo aclaró que esta versión fue desmentida, señalando que el imputado utilizaba la vulnerabilidad de la mujer para eludir sus responsabilidades judiciales.
Al respecto, el fiscal Opazo detalló que la libertad del sujeto constituye un riesgo crítico: "Se trata de un sujeto que cometió distintos delitos de desacato... se denunciaban amenazas constantemente, amenazas de muerte vía telefónica y episodios donde amenazó directamente al hijo de la víctima".
Tras considerar que ninguna medida cautelar previa detuvo el accionar del agresor, la magistrada decretó su prisión preventiva. Se fijó un plazo de 60 días para el cierre de la investigación.