El motor de la tradición gastronómica más arraigada de la Patagonia vuelve a rugir con fuerza, pero esta vez con una estrategia adaptada a los nuevos tiempos. El emblemático Kiosco Roca de Punta Arenas, galardonado históricamente como la mejor "picada" de Chile y verdadero ícono de la identidad regional, selló un agresivo y millonario plan de transformación operativa tras haber estado al borde de la quiebra.
Según reveló un informe de Diario Financiero, la firma familiar dejó atrás los números rojos provocados por un fallido intento de expansión mediante franquicias en ciudades como Santiago, Viña del Mar y Valparaíso a partir de 2016. La falta de control logístico en el norte, sumada al impacto de la crisis sanitaria, gatilló el cierre de los locales fuera de la región. Hoy, bajo el mando de la tercera generación familiar, la consigna es crecer de manera cauta, sustentable y estrictamente dentro de su propio territorio en este jueves 18 de junio de 2026.
El hito central de esta nueva era es una inversión histórica que supera los $300 millones de pesos para la puesta en marcha del Emporio Kiosco Roca, una planta de producción y fábrica propia. El objetivo de esta infraestructura es estratégico: estandarizar y resguardar bajo estricto celo la calidad de su clásica pasta de chorizo y su mayonesa casera, el corazón de su famoso choripán que se acompaña con leche con plátano.
La actual administradora general de la marca, Paula Abello Harambour, fue categórica respecto al aprendizaje que dejó el modelo de franquicias:
“En una franquicia uno intenta replicar el negocio en base a manuales, pero desgraciadamente la experiencia y la calidad no se traspasaron igual. Por eso, hoy necesito tener el control total y absoluto de la materia prima”, enfatizó Abello.
Con la nueva fábrica, la empresa no solo asegura el suministro de la casa matriz, sino que diversificó su matriz comercial con una nueva línea de negocios de alimentos cocidos y envasados al vacío, que incluye costillares, pollos y carnes ahumadas.
La digitalización obligada por la contingencia modificó de forma permanente los hábitos de consumo en el centro de Punta Arenas, donde el flujo peatonal ha disminuido. Frente a esto, el negocio mutó con éxito: actualmente, el 50% de la facturación total del Kiosco Roca proviene directamente de aplicaciones de reparto como PedidosYa y Uber Eats.
Para absorber este volumen de ventas sin alterar la experiencia de los clientes que asisten al tradicional mesón de calle Roca, la casa matriz reestructuró sus cocinas, destinando dos de sus tres áreas de preparación de forma exclusiva a los pedidos para llevar. Asimismo, la marca incorporó herramientas tecnológicas de automatización para la atención de pedidos vía WhatsApp y nuevas estrategias de marketing digital.
Descartada cualquier aventura comercial en el norte del país debido a los inviables costos de flete, la brújula del Kiosco Roca apunta al turismo local. El plan de expansión a mediano plazo contempla el desembarco de la marca en Puerto Natales, a través de un local propio diseñado para capturar el alto flujo de visitantes nacionales y extranjeros que transitan hacia el Parque Nacional Torres del Paine.
El pilar social del negocio se mantiene intacto. El equipo humano de la empresa está compuesto por 15 trabajadoras, todas magallánicas, consolidando un fuerte sello de liderazgo femenino donde la mayoría de las operarias y cocineras son jefas de hogar. Con la incorporación de las nuevas generaciones de la familia en la gestión de software internos, Kiosco Roca demuestra que es posible modernizarse y facturar con fuerza sin perder un solo gramo de las raíces que lo convirtieron en patrimonio cultural de Magallanes.