Una compleja, dolorosa y devastadora emergencia estructural movilizó de urgencia a las fuerzas de tarea del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas esta noche. Lo que inicialmente ingresó a las centrales de radio como un rescate de incendio convencional terminó por golpear el corazón de la propia institución, luego de confirmarse que el fuego devoró por completo el hogar de uno de sus filas en el sector de Playa Norte.
La primera alarma de incendio se activó pocos minutos antes de las 21:00 horas, instante en que llamados desesperados de vecinos de la manzana alertaron sobre gigantescas lenguas de fuego que brotaban desde una propiedad ubicada en calle Julia Garay Guerra. Debido a la violencia inicial del siniestro y al inminente peligro de propagación aérea hacia las viviendas colindantes por las condiciones climáticas, la Central de Alarmas despachó de inmediato a cuatro compañías al sitio del suceso.
A la llegada de las primeras máquinas de agua, los voluntarios se encontraron con un escenario crítico: la vivienda de material ligero se hallaba completamente envuelta en llamas en fase de libre combustión. Los equipos de rescate debieron implementar un intenso trabajo de líneas de ataque ofensivo y protección de contornos para contener la radiación del calor y evitar que el fuego alcanzara inmuebles contiguos de los residentes del pasaje.
Tras varios minutos de extenuante labor y acopio de agua, las unidades lograron circunscribir y apagar la emergencia, evitando una catástrofe de proporciones mayores en el tradicional barrio puntarenense. De acuerdo con el balance preliminar de los oficiales de sanidad, no se registraron personas ni civiles lesionados producto de la acción del fuego o por inhalación de humo de monóxido. Sin embargo, el veredicto material fue lapidario: las pérdidas en la estructura afectada fueron prácticamente totales.
El drama cobró un tinte de profunda conmoción interna al interior del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas al momento de realizarse el catastro de los propietarios de la vivienda. Se constató en el lugar que el inmueble destruido pertenecía a un activo voluntario de la Primera Compañía de Bomberos de la ciudad, quien residía de forma permanente en dicha locación junto a su grupo familiar.
Compañeros de bomba, oficiales de comandancia y amigos de la institución de la tradicional casaca roja acudieron al lugar no solo a extinguir el fuego, sino a brindar contención emocional y acompañar al afectado durante el desarrollo de la remoción de escombros. En paralelo a la emergencia, los altos mandos ya comenzaron a coordinar las primeras líneas de acción logística y económica de apoyo directo para enfrentar el invierno sin techo.
Una vez controlada la situación por el personal de comandancia, los peritos del Departamento de Estudios Técnicos (DET) iniciaron las diligencias físicas y el levantamiento de matrices eléctricas para establecer de forma científica el origen y la causa exacta del fuego. Mientras las investigaciones avanzan para el informe de la Fiscalía, la gran familia bomberil magallánica ha iniciado una cruzada solidaria de ayuda urgente para levantar la vivienda de su compañero de ideales.