Una compleja contingencia ambiental y sanitaria que alteró la normalidad de las actividades académicas e instaló la preocupación en los centros de padres y apoderados se registró en el sector céntrico de la capital regional. Durante las primeras horas de la mañana de este lunes 22 de junio de 2026, se detectó la presencia activa de un roedor al interior de una de las salas de clases destinadas a los cursos de enseñanza básica del Colegio Cervantes de Punta Arenas, gatillando una rápida evacuación preventiva del aula afectada.
La situación forzó al cuerpo docente y directivo a activar de forma inmediata los rigurosos protocolos de salubridad y manejo de plagas que exige la Secretaría Regional Ministerial (Seremi) de Salud para el funcionamiento de recintos escolares y preescolares en la zona de Magallanes.
A través de una circular oficial y de carácter urgente distribuida a los canales de comunicación de los apoderados, la dirección del establecimiento detalló las maniobras de contingencia ejecutadas de cara al cuidado de la comunidad de menores:
El Protocolo de Emergencia: Tan pronto como fue visualizado el roedor por parte de los alumnos y el educador a cargo, se procedió al traslado inmediato de la totalidad de los estudiantes hacia una sala de clases alternativa. El proceso se realizó instruyendo a los escolares a retirar todas sus pertenencias personales, mochilas y colaciones, con el firme propósito de resguardar su seguridad biológica y asegurar, bajo condiciones óptimas, la continuidad de la jornada pedagógica presencial.
Una vez que el incidente fue reportado formalmente a los equipos de administración y mantenimiento del Colegio Cervantes, se ordenó suspender el ingreso al bloque afectado y se dispuso de un recreo extendido de emergencia. Esta ventana de tiempo técnica fue utilizada por el personal de aseo y cuadrillas internas para efectuar una exhaustiva inspección visual en los pabellones aledaños, comedores y pasillos del sector de básica.
De acuerdo con el balance entregado por la administración tras el rastreo preventivo por los rincones del inmueble, no se pesquisaron fecas, nidos ni indicios de presencia de otros ejemplares en las aulas colindantes, por lo que el evento fue calificado inicialmente como un caso aislado de ingreso desde el exterior por las bajas temperaturas invernales.
Desde el establecimiento educacional de Punta Arenas recalcaron de forma categórica que el hallazgo constituye un hecho fortuito, toda vez que el recinto mantiene plenamente al día y con las certificaciones vigentes su programa de control de vectores y desratización, faena que es ejecutada de manera periódica y sistemática por una empresa externa especializada autorizada por la autoridad sanitaria.
Finalmente, el equipo directivo se comprometió con los centros de padres a reforzar las medidas de monitoreo, sellado de ductos y mantención de trampas durante el transcurso de la semana, buscando garantizar de manera estricta las condiciones sanitarias adecuadas para el resguardo de la salud pública de los escolares, profesores y asistentes de la educación.