Una emotiva conmemoración que rinde tributo al sacrificio de vivir lejos del hogar, al temple requerido para surcar las aguas más peligrosas del planeta y a la vigencia de una de las instituciones civiles más antiguas de la República unió a las tripulaciones australes. La Marina Mercante Nacional de Chile conmemoró oficialmente su 208° aniversario, consolidando su despliegue logístico en una ceremonia político-militar, hito náutico desarrollado la jornada de ayer viernes en el corazón portuario de la capital regional.
El origen de esta efeméride se remonta a la firma de la primera licencia de navegación otorgada por el Director Supremo Bernardo O'Higgins en el año 1818, dando el puntapié inicial a una actividad estratégica que hoy en día moviliza más del 90% del tonelaje total del comercio exterior del país, conectando los puertos chilenos con los principales mercados de los cinco continentes.
La ceremonia principal de la zona austral se concentró de forma presencial en las losas del Muelle Arturo Prat de Punta Arenas, emplazamiento donde la Gobernación Marítima local condecoró formalmente a oficiales y personal de gente de mar. Los galardones pusieron en valor tanto los años de embarco efectivo en las bitácoras como el valor de asegurar el cabotaje, el transporte de combustibles y el abastecimiento comercial en una región fragmentada por fiordos, canales e inclemencias climáticas rigurosas.
El gobernador marítimo de Punta Arenas, capitán de Navío Litoral Francisco Ariel Larraín, brindó un discurso donde ensalzó la alta especialización de las dotaciones civiles que operan en los canales magallánicos:
“La labor diaria de nuestros tripulantes mercantes es tremenda, altamente profesional y absolutamente esencial para la conectividad e integridad territorial del país. En Magallanes, debido a nuestra compleja condición geográfica insular, recibimos de forma permanente buques de distintos calados que no solo abastecen a las comunidades aisladas, sino que además participan de forma activa en operaciones de búsqueda y salvamento marítimo (SAR) con total rapidez y eficacia”, destacó el comandante Larraín.
Entre los marinos homenajeados durante la jornada, destacó de forma especial Patricio Redondo, motorista primero de la dotación de Empresas Taylor, quien recibió una alta distinción por registrar 20 años de embarco efectivo en naves de la flota nacional.
Con más de tres décadas de experiencia acumulada en las salas de control, Redondo recordó sus inicios motivados por el ejemplo de un vecino mercante y revivió complejos temporales, como el que enfrentó frente a las costas de Valdivia en 1992: "Me apasiona profundamente mi trabajo, me encanta recorrer distintos puertos del mundo. Mi única meta pendiente es lograr navegar y llegar a la Antártica, un sueño que espero concretar quizás el próximo año" señaló con orgullo el tripulante.
Asimismo, la Gobernación Marítima distinguió a Héctor Espinosa Corona, maquinista mayor segundo, tras cumplir un cuarto de siglo en las cubiertas. Visiblemente emocionado ante las autoridades, Espinosa subrayó el fuerte costo familiar de la profesión y lanzó un directo llamado de admisión para subsanar los cupos laborales en el sector:
El Déficit del Sector: Espinosa advirtió que existe un notable déficit de personal calificado en el área de máquinas a nivel nacional, por lo que instó a las nuevas generaciones a acercarse a esta rama.
El Balance de una Vida: “Es un tremendo orgullo que el Estado reconozca esta labor tan sacrificada. Es un trabajo muy bien remunerado económicamente, pero que en el ámbito humano te exige estar muchos meses lejos de tus hijos y de tu familia. Aun así, es una vida hermosa marcada por el llamado del mar”, expresó el maquinista mayor.
El acto protocolar en el estrecho reconfirmó que las tripulaciones chilenas se mantienen como el motor invisible que sostiene la economía y la soberanía de los mares del sur.
Mira la nota completa acá: