Un grave incidente que movilizó a un amplio contingente de seguridad se registró en la comuna de Las Condes, en la Región Metropolitana, luego de que un subcomisario en servicio activo de la Policía de Investigaciones (PDI), identificado con el apellido Silva, se atrincherara en su departamento particular. El oficial depuso su actitud tras varias horas de mediación, en medio de gritos donde clamaba por su vida, aseguraba ser inocente y denunciaba una presunta persecución institucional derivada de información sobre supuestas irregularidades en la policía civil.
“Me van a matar… Por favor, ayúdenme. Llamen a Carabineros. Boté todas mis municiones, mis cargadores; mi arma está desarmada. Si me matan, van a plantar una pistola. Créanme, soy inocente. Ayúdenme, por favor”, fueron los desesperados gritos que el funcionario policial emitió desde el balcón de su vivienda, manifestando explícitamente su temor a que personal institucional simulara un falso enfrentamiento armado para acabar con su vida.
El operativo de emergencia obligó al despliegue inmediato de efectivos de Carabineros de Chile, personal de Seguridad Municipal de Las Condes y voluntarios del Cuerpo de Bomberos, quienes instalaron una escalera telescópica y fijaron un estricto perímetro de seguridad vial y peatonal en los alrededores del edificio residencial para resguardar la integridad del vecindario.
De acuerdo con los antecedentes preliminares del caso, el subcomisario Silva argumentó que su acción extrema buscaba llamar la atención pública para denunciar ante el Ministerio Público presuntos hechos de corrupción y graves vicios procedimentales al interior de la PDI y de otras reparticiones del Estado. Entre las supuestas irregularidades que pretendía transparentar, el oficial mencionó vínculos de personal policial con organizaciones criminales, manipulación de procedimientos, apropiación de especies incautadas, instalación de armas falsas para incriminar a civiles y protección indebida a mandos de alto rango.
El funcionario civil afirmó haber sido presionado y obligado a participar en ciertas dinámicas delictivas bajo el engaño inicial de que correspondían a operaciones lícitas. No obstante, las autoridades judiciales aclararon que, hasta el momento, no existe corroboración técnica ni pública sobre la veracidad del contenido de sus acusaciones.
Por su parte, la cónyuge del subcomisario aportó antecedentes al caso, relatando que durante las horas previas al incidente su esposo había recibido notificaciones formales de uno o más sumarios administrativos internos. La mujer enfatizó que el policía se sentía cercado y perseguido por la propia institución tras manifestar su voluntad de acudir a la Fiscalía, descartando de plano que el afectado mantuviera antecedentes psiquiátricos conocidos. Asimismo, defendió su hoja de vida señalando que poseía una trayectoria destacada con reconocimientos públicos y misiones de servicio recientes en el extranjero.
Tras finalizar las negociaciones en el sitio del suceso, Silva bajó del inmueble y fue trasladado bajo resguardo al Hospital de Carabineros con el fin de constatar lesiones y evaluar de forma exhaustiva su estado de salud general. Una vez otorgada el alta médica, el subcomisario fue escoltado por la policía uniformada hasta su domicilio particular en calidad de custodia preventiva, precisándose que no se encuentra en condición de detenido. En tanto, la Fiscalía dispuso el secreto y reserva total de la carpeta investigativa, encomendando las diligencias e inspecciones de campo de forma exclusiva al departamento OS9 de Carabineros. Hasta el cierre de esta edición, la PDI no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el caso.