El balonmano chileno firmó una página dorada en el Viejo Continente. El Club Ovalle Balonmano hizo historia al transformarse en el único representante de nuestro país en participar en el EuroFest 2026, prestigioso certamen deportivo que se disputó en Eslovenia. El torneo es considerado de forma unánime como uno de los festivales de balonmano juvenil más importantes e influyentes a nivel global, reuniendo en esta edición a una cifra récord de más de 240 equipos procedentes de diversos continentes.
La embajada deportiva chilena estuvo compuesta por un contingente de 65 atletas distribuidos en las categorías infantil, cadete y juvenil, tanto en las ramas de damas como de varones. En el segmento femenino, las miradas locales se centraron en la convocatoria de Milena Carrasco Vrsalovic, quien se integró al plantel nortino en calidad de refuerzo estrella, inscribiendo su nombre como la primera jugadora de la Región de Magallanes en competir en este escenario internacional. Su rendimiento en la cancha fue calificado como sobresaliente, transformándose en pieza clave para que su escuadra conquistara un meritorio tercer lugar y la medalla de bronce en la exigente categoría de cadetes.
El campeonato mundial de selecciones y clubes formativos se desarrolló de manera intensa entre el 3 y el 8 de julio en tierras eslovenas. Las canchas europeas sirvieron como el escenario ideal para que las promesas del balonmano chileno pudieran medir sus sistemas tácticos, velocidad y despliegue físico frente a los clubes de las principales potencias mundiales de la disciplina, pertenecientes a la escuela de Europa del Este y los países escandinavos.
Con la obtención de la medalla de bronce y los destacados registros en las tablas generales de las otras tres categorías en competencia, el Club Ovalle Balonmano no solo dejó en lo más alto el pabellón nacional en los circuitos internacionales, sino que también consolidó de forma definitiva su rol como un semillero de alta competencia y referente técnico en el desarrollo del balonmano en Chile. Asimismo, el hito abre una ruta de proyección para el desarrollo del balonmano femenino en la Patagonia, demostrando el potencial de los deportistas australes para integrarse a los procesos de alta competencia exterior.