Los efectos económicos provocados por el reciente sistema frontal que afectó al país ya se cuantifican en cerca de US$400 millones, según las primeras estimaciones del sector. Pese a la magnitud de las pérdidas materiales, expertos economistas prevén que el impacto sobre el crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) de 2026 será acotado y representará menos de una décima.
De acuerdo con los análisis técnicos, el principal efecto se concentrará en el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) del mes de julio, con una contracción estimada de entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales, explicada principalmente por la paralización de faenas productivas, suspensión de clases e interrupciones en las redes viales.
El economista e investigador del CIES de la Universidad del Desarrollo, Carlos Smith, explicó que las interrupciones logísticas afectarán el desempeño mensual sin alterar las metas macroeconómicas del año: “La paralización de producción, los cortes en la ruta, la suspensión de clases; eso tiene un impacto negativo en el Imacec entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales en julio. El impacto sobre el PIB de 2026 es muy poco a nivel anual”.
En cuanto a la inflación, los especialistas descartan una presión generalizada sobre los precios, acotándola a productos perecibles afectados por dificultades puntuales de transporte. En esta línea, el director del Magíster en Desarrollo Económico de la Universidad Autónoma, Pablo Müller, indicó que las variaciones se percibirán en días o semanas según la velocidad de reapertura de los accesos viales.
Por su parte, el académico de la Universidad de Santiago, Víctor Silva, subrayó un factor amortiguador relevante: el incremento de agua acumulada en los embalses permitirá elevar la generación hidroeléctrica en los próximos meses, compensando parte de los costos de la emergencia.
Desde el Ejecutivo, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, aclaró que el sector agrícola no sufrió daños estructurales de consideración, localizándose las principales complicaciones en la conectividad rural, anegamientos de predios y daños menores en invernaderos.
El secretario de Estado advirtió que rubros como el hortícola (lechugas, apio y acelgas) han experimentado problemas para abastecer a los centros urbanos en los volúmenes habituales debido a las interrupciones de tránsito:
“Se puede producir por algunos días escasez de esos productos y eso naturalmente apunta o tiende a que aumenten los precios... Son aumentos de precio muy circunstanciales que duran una semana, unos pocos días y al final después el mercado se regula y nivela”.
Como contraparte positiva, la autoridad destacó que la acumulación de agua producto de las precipitaciones asegura por completo la próxima temporada de riego, existiendo proyecciones que apuntan a una disponibilidad hídrica garantizada hasta por dos años, lo que otorgará un alivio sustancial tras temporadas consecutivas de sequía.