Según expresó el Presidente Sebastián Piñera, "Esta historia comenzó como una verdadera tragedia, porque después del accidente del 5 de agosto no sabíamos nada de los 33 mineros. No sabíamos si estaban vivos, pero todos los chilenos nos comprometimos a encontrarlos. Y una vez que los hallamos nos comprometimos a rescatarlos sanos y salvos". "Sabemos que la fe ha movido montañas. La fe de los mineros la de todo un país que sabe de grandes tragedias. Allí es donde surge el verdadero temple de nuestro pueblo con tanto esfuerzo, tanto sacrificio", y agregó: "Los mineros no van a ser los mismos. Y Chile tampoco será lo mismo. Hemos aprendido que con voluntad, con fe, con coraje y con la ayuda de Dios a superar las tragedias. Después del rescate vendrán otros desafíos, como derrotar la pobreza y el subdesarrollo".
