Los primeros cuatro mineros elegidos para salir tendrán un ascenso más lento y deberán informar sobre cualquier detalle que observen. Algunos de los compañeros que se mantendrán en el fonde de la mina seguirán cumpliendo labores de enfermería, comunicación y eléctricas, para facilitar la subida de la cápsula Fénix II. La cápsula está dotada de oxígeno, equipos de comunicación y médicos para medir los signos vitales de los mineros en el momento del ascenso.
Cuando los mineros ya se encuentren en la superficie, serán trasladados a un hospital de campaña especialmente instalado en el lugar para someterse a los primeros controles médicos, protegidos con gafas especiales para protegerse de la luz tras el encierro.
Luego, recibirán los medicamentos que sean necesarios y después se reunirán con un pequeño grupo de familiares, de el que no podrán partcipar más de tres personas. Para finalizar, serán trasladados en helicóptero a un hospital de Copiapó, para poder mantenerlos en observación por, a lo menos, dos días.
Por su parte la PDI tomará huellas dactilares a los mineros porque "Hay una investigación por presunta desgracia. Para poder cerrar esta investigación se van a identificar mediante huellas digitales" según informó el prefecto Luis Mardones.
