Un total de 40 testigos y 17 peritos citará a declarar el fiscal jefe Felipe Aguirre Pallavicini al juicio oral por el homicidio del paradocente del Contardi, Manuel Amador Menéndez González, de 55 años de edad, ultimado a golpes y abandonado en una zanja del sector sur de Punta Arenas por Luis Bórquez Campos.La historia de este brutal crimen se remonta al 7 de febrero de este año, aproximadamente entre las cuatro y cinco de la madrugada. Ese día Méndez fue a dejar a una amiga a su casa, después de asistir a un matrimonio, y mientras se trasladaba en su vehículo (un Hyundai, modelo Avante), por distintas arterias céntricas de la ciudad subió al auto a Luis Fabián Bórquez Campos, de 25 años.
El fiscal Aguirre cerró la investigación y pide 15 años de cárcel para el acusado por el delito de homicidio calificado y cinco años por el incendio del auto de la víctima.
Según la acusación que presentó, ambos conversaron y compartieron por algunos momentos en el vehículo con el cual llegaron hasta el sector de la Discordia, a la altura del kilómetro 10 de la ruta Nueve Sur. En este lugar se produjo una discusión, producto de lo cual Bórquez reaccionó golpeando y pateando violentamente a la víctima en el cuerpo y la cabeza. De acuerdo a la investigación de la SIP de Carabineros, el afectado no opuso resistencia, “dada la disparidad de fuerzas y edad”, situación de la cual se aprovechó el acusado para golpearlo “hasta hacerlo caer en una zanja existente en el lugar, para luego, y cuando ya no reaccionaba la víctima, proceder a desprenderle de sus pantalones y a cubrir el cuerpo, dejándolo semi cubierto con la vegetación existente en el lugar, y abandonado, provocándole la muerte debido a las múltiples lesiones graves.
Después Luis Bórquez se retiró del lugar, sin prestar auxilio o ayuda al afectado, con el auto de Menéndez. Condujo hasta su casa y después compró bencina en la estación de servicio de Independencia y Prat. De ahí se dirigió “camino al Andino”, tomando uno de los caminos laterales, cercano a la Reserva Forestal Magallanes, y en un sector de arenales, procedió a incendiar el vehículo, con la intención de ocultar toda evidencia. Una de las pruebas que inculpan al acusado son las llamadas que efectuó a su hermana y a un amigo, desde el celular de la víctima, las cuales quedaron todas registradas.
