Como un caso que “claramente escapa al común de los delitos que se ventilan en juicios orales”, calificó el fiscal Fernando Dobson Soto el que terminó ayer, donde consiguió probar la culpabilidad de un padrastro que sometió a vejámenes sexuales al hijastro desde que el menor tenía 12 años de edad.Vital resultó para las pretensiones del Ministerio Público la declaración de la propia víctima, como también los dichos de la profesora y la directora del establecimiento donde cursó estudios el niño.
Igual que el funcionario de la SIP de Carabineros de Puerto Montt, Alberto Vidal Barrientos, quien detuvo al acusado en esa región, cuando éste viajó a la pesca. En la primera declaración que le tomaron confesó su autoría y le señaló al policía que “en su rol de padre sabía que lo que estaba haciendo era malo pero nos indicó que se sentía atraído por el menor”. Fue la partida de la seguidilla de acciones vejatorias que hundieron al menor. Los sórdidos episodios vivirán por siempre en la víctima. Aunque familiares del condenado dijeron al término del juicio que todas las acusaciones son falsas, al igual como lo reafirmó el mismo condenado al concluir el juicio, dichos que le significaron a la esposa y madre de la víctima sufrir un desmayo en el pasillo del tribunal y llevarla a su casa.
El fiscal se retiró conforme con el fallo, “porque el tribunal arribó a un veredicto condenatorio por todos los delitos que estábamos acusando, y otorgó la misma calificación jurídica de la acusación: violación impropia y estupro reiterados”. La audiencia de comunicación de sentencia será el próximo miércoles a las 16.30 horas.
