Reiteró su preocupación por la actitud del abogado que sustancia la causa, Claudio Jara, en orden a querer cerrar rápidamente la investigación sin llegar al fondo de los hechos que terminaron con la desaparición del estudiante Ricardo Harex, en octubre de 2001. Aun cuando valoró que esté participando el fiscal judicial de la Corte de Apelaciones, sostuvo que en Chile existen ciudadanos de primera y segunda categoría, lo que establece una desigualdad enorme. Porque para investigar el caso Harex la justicia asigna un juez civil y no penal. “En la práctica hay chilenos que tienen fiscales, capacitados en investigación criminalística, mientras que por otro lado hay chilenos de segunda categoría a los que se le asigna un juez con una competencia civil, no penal, para resolver su problema, lo cual obviamente afecta la marcha de la causa”, señaló Arcos.
La resolución del tribunal de alzada decidió mantener frente a la investigación por la desaparición del estudiante salesiano al juez del Segundo Juzgado de Letras, Claudio Jara, en contra de quien el mismo abogado querellante presentó una queja administrativa y la Corte ya había solicitado informes.
