Este verdadero tesoro fue descubierto el año pasado y pertenece a la Sociedad para la Conservación del Patrimonio Histórico de la Antártica de Nueva Zelandia, cuyos expertos extrajeron las muestras pinchando con una jeringa los tapones de corcho. Por lo mismo, una parte de las ventas serán destinadas a esta entidad. La destilería escocesa White & Mackay, una de las más antiguas del mundo, logró reproducir el sabor de las botellas de whisky que permanecieron enterradas en la Antártica por más de 100 años, en un campamento del explorador irlandés Ernest Shackleton.La empresa de Escocia venderá una edición limitada de 50 mil botellas de las réplicas del whisky (cada una a 70 mil pesos chilenos aproximadamente),las que según el crítico Dave Broom -el único que ha podido probar el original y la recreación-, "es tan ligero, tan fresco, tan delicado (...) Es un whisky magnífico".
Cuando fueron halladas las once botellas de la marca Mackinlay, los arqueólogos señalaron que se encontraban todavía en estado líquido y en excelente estado de conservación, pese a los temperaturas de 30 grados centígrados bajo cero que soportó durante más de cien años.
Entre 1907 y 1909, el explorador Shackleton fracasó en varios intentos por ser el primero en llegar al Polo Sur, y su expedición se quedó sin provisiones cuando se hallaba a 160 kilómetros del objetivo, que finalmente alcanzó en 1911 el noruego Roald Amundsen.
