La petición de perdón y el mea culpa que hizo el viernes la Iglesia Católica chilena no dejó indiferente a nadie. A las fuertes declaraciones emitidas por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, a través de un comunicado -donde reconoció su ineficacia para actuar frente a las denuncias de abuso sexual contra menores y jóvenes-, se suman las declaraciones posteriores, como la del obispo emérito de Punta Arenas, Tomás González, quien ayer, en una misa del aniversario de la muerte del Cardenal Raúl Silva Henríquez, efectuada en la Catedral de Santiago, manifestó que la Iglesia Católica debería sentir vergüenza por el caso que involucra al ex párroco de El Bosque, Fernando Karadima, en este tipo de delitos. Por su parte, en Magallanes, el obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres Florence -quien arribó ayer a la ciudad-, señaló que “tenemos que asumir que dentro de nuestras filas hay gente que ha hecho el mal y, por lo tanto, tenemos que pedir perdón, si queremos que la gente vuelva a confiar en nosotros y la Iglesia vuelva a tener la credibilidad que ha tenido durante tantos años”.Asimismo, recordó que ya habían pedido perdón el año pasado, por estos mismos hechos. “(...) Cuando concluimos el peregrinaje a la Virgen del Carmen, en Maipú, hicimos un signo al inicio de la Eucaristía, donde pedimos perdón y nos pusimos de rodillas. Pero nos pareció que era importante que en esta declaración volviéramos a reiterarlo a aquellos que han sufrido estos horrendos crímenes, porque es sanador también”, dijo.
