Una de las responsabilidades que tiene la comunidad magallánica es mantener libre de nieve y escarcha la vereda al exterior de sus domicilios y negocios.
Durante esta temporada cerca de 30 personas han sido hospitalizadas por fracturas a causa de caídas en la escarcha, según los reportes del Hospital Clínico de Magallanes.
El centro de salud realizó días atrás un llamado a través de Diario El Pingüino a la comunidad en general, especialmente a los adultos mayores, para extremar precauciones al desplazarse por las calles de la ciudad, debido a la gran cantidad de escarcha que se ha formado por las nevadas y bajas temperaturas.
Pese a los esfuerzos de las autoridades y los medios de comunicación por crear una conciencia proactiva en materia de prevención de accidentes, aún existen sectores donde las veredas permanecen con gran cantidad de nieve y gruesos planchones de hielo que ponen en riesgo la integridad de los peatones.
Fácil de remover
La escarcha se forma principalmente por los cambios de temperatura, que derriten y vuelven a congelar la nieve acumulada en las veredas y calzadas de la ciudad, además de la compresión causada por el paso de las personas y automóviles.
Es por eso que el llamado a remover la nieve acumulada al terminar cada nevada es la manera más efectiva para prevenir la formación de estas peligrosas placas de hielo.
En su defecto, verter sal sobre estos peligrosos bloques, es una sencilla solución que los derrite y finalmente la mezcla del mineral y el agua evitan que se vuelva a congelar, evitando que los transeúntes puedan sufrir alguna lesión.
Denuncia
En varios sectores de la ciudad, principalmente en los que se encuentran en la parte más alta, la formación de escarcha es relativamente más fácil, debido a las bajas temperaturas que se presentan de manera constante.
Aún así, es responsabilidad de todos los habitantes mantener libres de este peligro las veredas de la comunidad.
Lo que resulta inexplicable es que en calles mucho más céntricas, persista la falta de conciencia para remover estos planchones, que aparte de propiciar la caída de los peatones, en algunas ocasiones los obliga a bajar de la acera para continuar su camino, poniendo en riesgo su vida ya que podrían ser atropellados.
Por Pedro Meza.
