Con chorros de agua y gases lacrimógenos la policía intentó dispersar ayer a los estudiantes que llegaron a la principal avenida de Santiago, para realizar una marcha, a instancias que el Gobierno había prohibido la protesta. Aún sin permiso, centenares de jóvenes pretendieron congregarse en la Plaza Italia, cuyo perímetro estaba cercado. Otros se reunieron en diferentes puntos de la ciudad, en su mayoría generando desórdenes e, incluso, creando barricadas que obstruyeron la normal circulación de los vehículos y de los peatones.“Todo tiene su límite”, dijo el miércoles el Presidente Sebastián Piñera, seguido del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, añadiendo que “el tiempo de las marchas se acabó”.
En consecuencia, unos 1.300 policías bloquearon el paso al palacio presidencial.
“Esto parece un estado de sitio, me imagino que habrá sido así hace 30 años en Chile (durante la dictadura militar). Ni siquiera está asegurado el derecho a la congregación en los espacios públicos”, dijo la portavoz Camila Vallejo.
Los alumnos secundarios y universitarios mantienen desde hace más de dos meses las movilizaciones que incluye tomas de escuelas, paros, huelgas de hambre y marchas en demanda de cambios profundos al sistema de enseñanza del país.
El Gobierno convocó el pasado lunes a los líderes del movimiento estudiantil, para hacer entrega de un paquete de 21 medidas para mejorar la educación. Los estudiantes, que deben responder hoy a la propuesta, ya adelantaron que será rechazada.
Según Vallejo, “por el momento los plenos, asambleas, ya han rechazado la propuesta del ministro de Educación, (Felipe) Bulnes”.
Las protestas de ayer, de secundarios por la mañana y universitarios por la tarde, habían sido convocadas antes de que el Gobierno entregara su plan.
En algunos sectores del centro de la ciudad el aire era irrespirable, varias estaciones del metro estaban cerradas y el transporte público sufrió cortes temporales, debido a las acciones delictuales que realizó un amplio grupo de estudiantes, lo que motivó la detención de muchos de ellos durante todo el día y en todo el país.
La intendenta Cecilia Pérez informó que la jornada de protestas comenzó con barricadas incendiarias en 14 puntos de la ciudad que cortaron el tránsito. Entre los estudiantes, como ya es habitual, se mezclaron algunos encapuchados que lanzaban rocas contra la policía.
“Están utilizando gases que no habíamos visto en otras manifestaciones (...) Creo que el Gobierno ha cometido un grave error, ha querido opacar, invisibilizar la manifestación. Con esto la gente va a seguir con más fuerza manifestándose porque hay un gran descontento”, enfatizó Vallejo.
Desafortunados comentarios
El presidente del Colegio de Profesores criticó la tarde de ayer, en una entrevista con CNN Chile, el grueso dispositivo de Carabineros, diciendo que “esta represión nos recuerda los métodos sionistas y del Apartheid”, palabras que, por su carácter antisemita, sacaron del foco a las demandas estudiantiles y lo convirtieron en el blanco de duras críticas.
“Esta intolerancia, esta agresión verbal es equivalente a las bombas molotov que se tiran en la calle”, expresó el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla. Asimismo, el ministro secretario general de Gobierno, Andrés Chadwick, expuso “toda nuestra indignación” por las “declaraciones injuriosas” de Gajardo, advirtiendo que “este Gobierno no va a tolerar declaraciones que tiendan a discriminar”.
Toma de CHV
Al cierre de esta edición, un grupo de estudiantes había ingresado al canal Chilevisión, haciendo ocupación de algunas dependencias. La conductora, Macarena Pizarro, informaba que la toma de los universitarios se desarrollaba de forma pacífica y el canal siguió mostrando las novedades de la marcha estudiantil. Los jóvenes pidieron salir al aire para comunicar sus demandas. Para esto, negociaron con el sindicato del canal, quienes les propusieron grabar el mensaje, pero ellos no aceptaban ser editados.
Interior informó que hasta las 21:00 horas, habían 527 detenidos y 14 carabineros heridos en todo el país.
Por otra parte, el vocero oficial, ministro Andrés Chadwick, dijo que -aún si la propuesta del Gobierno es rechazada- se seguirán “los caminos institucionales”, enviando los proyectos al Congreso. El oficialismo posee una leve mayoría en la Cámara de Diputados mientras el Senado está controlado por la oposición de centroizquierda.
