El voraz siniestro que afecta desde la tarde del martes al Parque Nacional Torres del Paine ha arrasado con más de 300 hectáreas. El siniestro se desarrolla en una zona de difícil acceso, a la que sólo se puede llegar por vía aérea o marítima. Para sofocar las llamas avivadas por las fuertes rachas de
viento, se espera el arribo de refuerzos provenientes desde Puerto Montt, Aysén y Argentina.
La Provincia de Última Esperanza se mantiene con alerta roja, pero el parque está abierto a los turistas.
