
“Fue una satisfacción personal inmensa, porque cuando tuve la ilusión de participar con estos vecinos, no pensé que iba a tener tanta llegada. Sin embargo, la respuesta de ellos fue estupenda. Fue muy motivante trabajar, con niños y personas adultas, en la formación de nuestras danza nacional”, comentó Pamela Villarroel Sierpe, la responsable de esta iniciativa y quien se dedicado por años a la danza folclórica.
Para la ejecución del proyecto, Pamela contó con la colaboración de Rocío Velquén, la segunda monitora en cada una de las clases que se dictaron desde marzo a mayo en Río de la Mano (con 10 alumnos) y entre junio y septiembre en Fitz Roy (12 asistentes).
Además de una instancia para la valoración del folclor nacional, las jornadas de perfeccionamiento se transformaron en un espacio de convivencia e interacción entre los habitantes de las dos comunidades que consideró el programa. “Junto con enseñar la cueca e incentivar el interés por el patrimonio inmaterial, con este proyecto se generó un espacio para la relación entre los vecinos en torno a sus tradiciones y el disfrute de ellas”, destacó la directora regional de Consejo de la Cultura y las Artes, Paola Vezzani.
Pamela Villarroel, quien por primera vez se adjudicó un proyecto Fondart, no pertenece a ninguno de los dos barrios, pero vivió en ambos durante la infancia. Por ello su interés en intervenir mediante la danza.
Ambos talleres fueron de acceso gratuito y abiertos a la comunidad. Mientras que la convocatoria de alumnos se coordinó con las respectivas Juntas de Vecinos. La jornada final y de certificación del taller en la Fitz Roy se llevó a cabo recientemente en dependencias de VI Compañía de Bomberos de Punta Arenas y contó con la presencia de la titular del Consejo Regional de Cultura.