Uno de los niños, que actualmente tiene 11 años, dijo que los contactos con “Chamelo partieron cuando tenía ocho años, después que fallecieron mis padres y me quedé a cargo de mis abuelos”.
Otro de los menores ubicados en Natales por la PDI se reconoció en una de las grabaciones: “Ese soy yo, pero todo lo que me pasó fue en estado de ebriedad”, declaró al fiscal, quien entregó su testimonio, pero pidió que no fuera en presencia de sus padres por vergüenza.
El patrón común de “Chamelo” es que seducía a sus víctimas comprándoles dulces, juguetes o les regalaba dinero.
“Que no lo vuelva a hacer, eso quiero”, pidió uno de los menores.
Los escabrosos detalles de la formalización son irreproducibles, pero en todos ellos el imputado aparece vinculado con estos niños, no solamente por lo que ellos declaran sino porque está el testimonio gráfico visual en los videos que revisó la policía.
