
Han transcurrido nueve meses y algunas familias comienzan a ver recién ahora el fruto de las reparaciones, mientras algunas recién parten. “Miedo, angustia y temor”, sintieron algunos vecinos con la alerta roja que decretó el Gobierno, producto de las intensas lluvias que comenzaron la noche del martes, pero principalmente porque recordaron el fatídico 12 de marzo, cuando se desbordó el Río Las Minas, y sus casas quedaron inhabitables. El agua y el barro bajaban por el lecho a una velocidad que nadie podía hacer algo para contener la fuerza destructora de la naturaleza. Los sacos con arena que algunos lograron poner fuera, haciendo de pequeños murallones, no impidieron el paso devastador del agua achocolatada (más antecedentes en Diario El Pingüino).