83 años de la unión vía aérea de Magallanes y el resto del país

General
28/01/2013 a las 09:22
Este 27 de enero, se cumplieron 83 años desde que el Comandante Arturo Merino Benítez unió vía aérea, Magallanes con el resto del país. Esta hazaña, fue la que dió el vamos a la creación de la Fuerza Aérea de Chile. Después de haber inaugurado oficialmente la Línea Aeropostal Santiago – Arica, un 05 de Marzo de 1929, el Director de Aviación del Ejército Comandante Arturo Merino Benítez, contando con el apoyo del entonces Presidente de la República, Don Carlos Ibáñez Del Campo, reorganiza la dependencia de la aviación militar pasando a depender directamente del Ministerio de Guerra y no del Inspector General del Ejército. Asimismo, dispone la elaboración de la reglamentación para la creación de la Fuerza Aérea independiente del Ejército y la Armada. Con ello, la Aviación Militar chilena pasa a tener una dimensión más propia de una Institución en ciernes.
No obstante, los dinámicos avances aeronáuticos que presentaba el país, el Presidente formulaba su desaliento por la accidentada geografía que impedía la rápida y efectiva comunicación con los habitantes del territorio austral. Ante ello, con gran visión de futuro y visualizando la aviación como el medio más moderno y apropiado para unir territorialmente a Chile, el Comandante Merino le expresó:”yo tengo un camino construido ¡el de los cielos de Chile!”.

A partir de los primeros días de Enero de 1930, mientras el país enfrenta su período estival, el Comandante Arturo Merino, concentró sus esfuerzos en abrir y consolidar la ruta aérea hasta Magallanes que, a la sazón, llegaba hasta Aysén. El 13 de Enero se inician los trabajos de cambio del tren de aterrizaje por flotadores a un avión Junkers R-42. Luego de los correspondientes vuelos de pruebas, efectuados por el Capitán Alfredo Fuentes Martínez y el Teniente Jorge Bate, desde la Bahía de Tenglo en Puerto Montt hasta el río Calle – Calle en Valdivia, la aeronave quedó presta para el gran vuelo.
Conocido el resultado de las pruebas del Junkers como hidroavión, el Comandante Merino, decidió emprender de inmediato la mayor aventura de su vida: llegar en vuelo a Magallanes desde el centro del país, empresa nunca antes intentada. Para ello se tomaron una serie de medidas y resguardos. Se estableció un servicio básico de información meteorológica de la ruta, a través de la cooperación de buques de la Armada en la zona de los canales, se proveyeron de salvavidas y repuestos de todo tipo para suplir cualquier emergencia, entre otras acciones. Igualmente, se realizaron vuelos de exploración hacia diversas lagunas, Yelcho y Pumalín, entre otras, con la finalidad de entrenar a las tripulaciones en la maniobra de acuatizaje.

La alegría de los preparativos se truncó producto de un fatal accidente aéreo sufrido por el Teniente Aníbal Vidal junto a su mecánico Alfredo Román en un avión anfibio, al estrellarse al costado de la Isla Elena frente al estuario del río Aysén. A pesar del dolor y sombrío del panorama, Merino decide que la mejor manera de homenajear al Teniente Vidal y su mecánico, es continuar con el desafío de arribar a Punta Arenas. Esa misma noche se comunica la decisión a la tripulación del Junkers R-42 Nº 6 y se ajustan los preparativos. Del mismo modo se realizan las coordinaciones para recargar combustible en el sector de Río Baker y Puerto Natales, tarea que sería cumplida por la Armada. Como dicen los aviadores, había que “matar el chuncho”… y honrar a Vidal.

Una interminable carrera por las heladas aguas del estuario del río Aysén, precedió el despegue del Junkers Nº 6. Eran las 08:15 hrs. del día 26 de Enero de 1930. El raid austral se había iniciado. La tripulación estaba compuesta por el Comandante Merino, el Capitán Alfredo Fuentes Martínez, el técnico mecánico Fritz Reiche, el radio operador Sargento 1° Luis Soto, el fotógrafo Sargento 2° Alfredo Moreno y el mecánico Cabo 1° Uldaricio Espinoza. La aeronave - muy pesada por la cantidad de combustible que llevaba - diestramente piloteada por el Cap. Fuentes tomo rumbo sur para encarar el Golfo de Penas, los fuertes vientos huracanados y bajas nubes, típicas del sector. “Volábamos a veinte metros de altura, sin poder apreciar realmente la cercanía del mar y sus grandes olas”, afirmaría el Comandante Merino.

Luego de dejar a atrás el Seno de los Elefantes y posteriormente el Canal Sarmiento, las condiciones de visibilidad y techo empeoraron gradualmente. La tormenta y mala meteorología comenzaron a producir una alta tensión en la tripulación, que llevó a Merino a visualizar una pequeña caleta denominada “Ancón sin Salida” - a unos 80 Km. al norte de Puerto Natales -, a tomar la decisión de acuatizar y navegar con motor por espacio de dos horas hasta que lograron encontrar una bahía y playa de aguas tranquilas donde pudieron hacer una pausa en espera de mejores condiciones de tiempo. Eran pasadas las 14:00 horas.
Cerca de las ocho de la noche el entorno meteorológico mejoró y contando con buena luminosidad, continuaron el vuelo hacia Natales por una hora y quince minutos. No obstante y producto del fuerte viento reinante, durante el despegue se dañó la hélice del motor derecho – su punta se astilló en un pequeño porcentaje – y en el flotador derecho comenzó una leve filtración de agua.

A primera hora del 27 de Enero ya se había realizado una reparación preliminar a la hélice, con la finalidad de dejarla equilibrada. La filtración del flotador quedo pendiente, pues era despreciable. Alrededor de las nueve de la mañana despegaron hacia su destino final del vuelo que se había iniciado en el centro del país. La ciudad más austral del continente estaba alertada y su población expectante frente al magno acontecimiento. El despegue – a las 08:40 hrs. había sido transmitido vía telegráfica. Los espectadores colmaron la explanada, muelle fiscal y alrededores del puerto. Poco después de las diez de la mañana un suave ronroneo e inconfundible ruido de motores de aviación, permitió visualizar la silueta del Junker R-42 Nº 6. Después de realizar un amplio viraje por sobre la ciudad amarizó majestuosamente frente al muelle. En una lancha la tripulación fue trasladada para recibir el saludo de las autoridades, encabezadas por el Intendente de la Provincia Don Manuel Chaparro Ruminot, además del cariñoso y afectuoso saludo de los magallánicos y de la banda militar del Regimiento Pudeto. Se interpretó el Himno Nacional, entre otras marchas, dando un solemne marco a la hazaña realizada por los aviadores liderados por el Comandante Merino.
Fue un momento sublime. Por varios días la región olvidó la difícil situación económica y social que los afectaba. La máquina aérea significaba que se disponía de otro medio de conectividad, que permitiría descubrir nuevas posibilidades de desarrollo y progreso para la región con directo beneficio para todas las personas. Espontáneamente la población izó la bandera en sus casas y se expresaron innumerables muestras de admiración y afecto, discursos, invitaciones, desfiles masivos en que participaron instituciones civiles, bomberos, mutualidades, clubes deportivos, Cruz Roja y Club Magallanes. La plaza Muñoz Gamero, fue uno de los lugares donde Merino se dirigió a los ciudadanos a fin de explicar las proyecciones y esfuerzo que significaba este raid. En una de sus partes destacó “Ya no caen nuestros jóvenes pilotos en los risueños campos que rodean la Escuela de Aviación en El Bosque. Recogen sus restos cuando la fatalidad llega, o en las caldeadas arenas del desierto nortino o en los profundos estuarios de estos tormentosos mares del sur”.
Sus palabras serían proféticas. Varios días el Junkers Nº 6 permaneció - en el muelle fiscal de Punta Arenas - sometido a revisiones técnicas y reparaciones. La hélice solo pudo ser reparada parcialmente, sin que ello impidiera efectuar misiones locales. Se programó un vuelo para el día 07 de febrero de 1930, de exploración y fotografía de los terrenos que había recuperado el Fisco empleados anteriormente por la Sociedad Exploradora de Tierra del Fuego, sobre la isla del mismo nombre. A la misión, además de la tripulación descrita, se invitó al Intendente Don Manuel Chaparro. El despegue se efectuó a las 16:00 hrs. Al sobrevolar sobre el estrecho hacia la Isla Dawson, uno de los motores presentó vibraciones y luego se detuvo. Ante la importante falla se regresó hacia la orilla de la Península de Brunswisk para acercarse lo más posible a Punta Arenas. Sin embargo, la aeronave continuó descendiendo hasta estrellarse en las gélidas aguas alrededor de las 17:30 hrs.

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