Es la historia de Hugo Bahamonde Flandes, quien pide urgente a las autoridades de Salud que le ayuden a encontrar una solución a su problema.
“Empecé con una hernia en un testículo y ahora se me está inflamando el otro. Esto me molesta muchísimo para caminar y dormir en la noche. He ido varias veces a la guardia del hospital y me envían de vuelta a la casa”.
Bahamonde dice que hace cinco meses fue al hospital junto a su cuñada, Otilia Barría, quien sufre el “Mal de Pompe”, quedando ambos internados. “Estuve cinco días a puros calmantes”, recuerda. Lo citaron para cuatro meses más, siendo que prácticamente no se puede valer por sí mismo. Y cuando llegó a la cita, el 18 de marzo, en el mesón le indicaron que el médico estaba de vacaciones. Cuando preguntó porque no le avisaron antes, la respuesta de la funcionaria fue: “se habrán olvidado”.
Ahora, en abril, nuevamente deberá pedir una hora para que lo atienda el médico, “pero a esas alturas, cuando me atienda el médico, ya no me van a servir los exámenes que me pidieron y tendré que tomarlos de nuevo y en el intertanto perderé la hora con el doctor”, se lamenta Bahamonde.
La esposa, Mercedes Cárdenas, recordó que en el consultorio de Río Seco le dieron a su marido una interconsulta para que lo hospitalizaran y operaran de la hernia. “Pero lo anduvieron trayendo a las vueltas. Primero tenía que hacerse exámenes, luego, entre pedir otra hora, se perdían los exámenes y así partía todo de nuevo. Lo único que pido es que lo operen en forma urgente porque no puede ni sentarse, el testículo lo tiene completamente inflamado”.
Hugo Bahamonde a lo único que aspira es a concluir su etapa de la tercera edad con una mejor calidad de vida, para eso clama que lo intervengan lo antes posible.
