
En julio del año pasado, la religiosa y otros dos activistas rompieron las vallas de la instalación Y-12 de Oak Ridge, Tennessee, la planta nuclear. Se levantó y sonrió al escuchar el veredicto: culpable. Megan Rice , una monja católica de 83 años, dice no arrepentirse de lo que hizo. Sólo lamenta haber demorado 70 años en hacerlo, según sus palabras. En julio del año pasado, la religiosa y otros dos activistas rompieron las vallas de la instalación Y-12 de Oak Ridge, Tennessee, planta nuclear construida durante el Proyecto Manhattan, el mismo que desarrolló la primera bomba nuclear. Los tres -además de Rice, Michael Walli (de 64 años) y Greg Boertje-Obed (56)- formaban parte del grupo antiarmas nucleares Transform Now Plowshares. Este nombre hace referencia a un pasaje bíblico que habla de transformar las espadas en rejas de arados. Durante la inusual “visita”, los activistas se pasearon por las instalaciones, pintando las paredes con consignas.