En menos de 24 horas la Brigada de Robos de la Policía de Investigaciones aclaró la sustracción de siete computadores portátiles (notebooks) desde la sala de informática del Liceo Luis Alberto Barrera.Los equipos habían sido adquiridos por la Corporación Municipal con fondos de la Presidencia de la República, en respuesta a una solicitud del establecimiento.
Autoridades del liceo denunciaron el robo a la Policía de Investigaciones, después que el lunes en la mañana los docentes se encontraron con vidrios rotos de una ventana y una puerta, correspondiente al laboratorio de computación, y constataran la desaparición de siete notebooks, más accesorios y algunos software, todos los cuales fueron avaluados entre 4 y 5 millones de pesos.
La policía trabajo todo el lunes en aclarar el robo, hasta que una de las principales pistas provino de una llamada anónima dando cuenta del posible paradero del botín.
El subcomisario Alex Muñoz informó que detuvieron a dos hermanos. Uno de 17 años, estudiante del propio Liceo Luis Alberto Barrera; y otro mayor de edad, de 21 años, identificado como Antonio de Jesús Pérez Alvarado. Este último pasó a las 13.30 horas de ayer a la audiencia de control de detención, donde la fiscalía lo formalizó por el delito de “robo en lugar no habitado”, y fue asesorado por el abogado penal licitado Julio Urra.
El magistrado Jaime Álvarez estableció un plazo de dos meses para el cierre de la investigación, quedando el imputado con dos medidas cautelares: firma en la fiscalía y arraigo regional. “Afortunadamente para nosotros esto se aclaró en tiempo record, apoyados en antecedentes anónimos y bien trabajados por la Brigada de Robos”, informó Alex Muñoz.
Robaron domingo
Esto les permitió llegar al domicilio del sector norte donde se encontraban ocultas las especies, alrededor de las 23 horas del mismo lunes. En ese lugar cumplieron con un registro voluntario encontrando todos los computadores y accesorios.
De acuerdo a la declaración que prestaron los detenidos, el robo lo cometieron en la madrugada del día domingo. Para ello ingresaron al liceo por una ventana del primer piso, la que se encontraba semi abierta, tras lo cual subieron a oscuras al segundo nivel donde se encuentra el laboratorio de computación. Todo esto ayudado por el estudiante que tenía pleno conocimiento de la ubicación de la sala.
La única motivación que tuvieron fue de carácter económico, porque tras robar los equipos pretendían venderlos.
