Gustavo Cortés, presidente de la Federación de Trabajadores de la ciudad, dijo que los compromisos adquiridos por las autoridades regionales no han sido cumplidos.Desde que el Ministerio de Salud prohibió la extracción de mariscos debido a la presencia de marea roja, el 24 de marzo, la cesantía en Quellón se disparó, llegando a aproximarse a un 50% de la población.
Además, a los elevados índices de cesantía que ha generado la marea roja, en las áreas de la pesca artesanal y la mitilicultura, se suman también las olas de despidos desde la industria salmonera.
Los compromisos adquiridos por las autoridades regionales, de dar carácter de urgencia a las necesidades de empleo y ayuda económica que requieren las personas de Quellón, no han sido cumplidos. Esto llevó a que se sumaran a las protestas la Federación de Cesantes del Salmón y las Agrupaciones Indígenas del Sur de Chiloé.
Gustavo Cortés, presidente de la Federación de Trabajadores de Quellón, dijo que “la crisis salmonera ha golpeado fuertemente a la comuna. Hay un promedio de dos mil cesantes en el rubro. La gran responsable de esta crisis es la industria del salmón”.
El dirigente agregó que “el Gobierno ha respondido con programas de trabajos temporales, que para nosotros resultan insuficientes porque son a corto plazo y hay 250 cupos de pro empleo. Las remuneraciones son de 159 mil pesos y un sueldo líquido de 130 mil”.
Cortés también comentó que “es difícil la situación que está viviendo en la comuna. Quellón es una bomba de tiempo que en cualquier momento puede explotar. La situación es bastante caótica, la gente está desesperada porque ya se les han acabado todos sus recursos de finiquitos y seguros de cesantía”.
En la misma línea, afirmó que “las empresas salmoneras se están aprovechando de la necesidad de la gente y vulnerando aún más los derechos de los trabajadores. Las empresas están pagando lo que quieren, sobreexplotando a la gente; maltratándola. Están reduciendo los sueldos en un 20 % y si la gente reclama, le dicen que se vaya, total luego llegan 30 personas que quieren el empleo. La gente está trabajando ‘cabeza agachada’ por temor a ser despedidos”.
