La iniciativa del Programa de Recuperación de Barrios “Quiero Mi Barrio” se refleja en la imagen que tienen las casas del sector, lo que les permitió ganar este año el Concurso Nacional de Buenas Prácticas realizado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu).Los colores de las casas del sector de Ríos Patagónicos no dejan indiferentes a quienes transitan hoy por el lugar, pues existe un significativo cambio producido en un conjunto habitacional entregado en1992, y que con el paso del tiempo, evidenciaba el deterioro urbano del conjunto de viviendas y de los escasos espacios públicos y áreas verdes existentes.
Sin embargo, a través del Programa “Quiero Mi Barrio” del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), se identificó a Ríos Patagónicos como uno de los 200 barrios a lo largo de Chile que presentaban una serie de carencias que hacían urgente su recuperación.
Mediante un intenso trabajo en terreno, se logró revertir el deterioro natural de las viviendas y sus entornos, fortaleciendo el tejido social y contribuyendo con el mejoramiento del paisaje urbano y medioambiental.
En este contexto, la seremi del Minvu, Patricia Jiménez, destaca la relevancia de este programa, ya que uno de sus objetivos fundamentales se basa en la participación ciudadana. “En virtud de este proceso participativo, es que se plantearon diversos proyectos para materializar las aspiraciones de los pobladores, entre las cuales se destaca el color de las fachadas de sus casas. De esta forma se implementaron los ‘Talleres de color’ permitiendo a los vecinos replantearse el color en forma colectiva y así lograr un nuevo paisaje urbano que los identifica como parte de un todo”, explicó.
Se involucró la participación de cada vecino en la decisión de los colores, acordando en conjunto con el equipo regional del Programa “Quiero Mi Barrio” una paleta de colores a partir de la observación del lugar.
Experiencias
Angélica Cari vive en el barrio desde que fue entregado en la década de los noventa, y reconoce el cambio realizado por el Minvu, a través del Programa Quiero Mi Barrio con los “Talleres de Color”, pues sostiene que: “En los talleres, los vecinos pensaban cómo pintar su casa con los colores que nos ofrecían y según su gusto personal y en conjunto con los demás habitantes de sus pasajes, decidían la pintura que llevaría el frontis de sus viviendas. Si antes deprimía ver como estaban las casas, ahora da gusto pasear por una población que ahora realmente tiene vida”, manifestó.
La historia de Cari no ha estado exenta de sacrificio y perseverancia: “Cuando nosotros postulamos a la vivienda tuvimos que pagar 80 mil pesos, que en esa época era harta plata. Mi marido tiene un sueldo mínimo y pagábamos arriendo en ese entonces. Teníamos que hacer sacrificios para juntar lo que nos pedían, así que yo vendía empanadas y milcaos”.
Actualmente, participa de la recién reactivada Junta de Vecinos de Ríos Patagónicos: “Cuesta que todo esté bien y arreglado, porque hay personas acostumbradas a que le den todo y no tiene que ser así. Está bien que el Gobierno nos dé las facilidades y subsidios para tener o mejorar una casa, pero tengo claro que para recibir también hay que poner un
poco de nuestra parte”, sostuvo.
