Luego de que se supiera que la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) se bajó de las negociaciones con el gobierno por el reajuste del sueldo mínimo y que desde ahora conversará con los parlamentarios, se reabrió la polémica sobre cuánto debe incrementarse y, más aún, si debe o no subirse en un año marcado por la crisis económica mundial.Chile partió el nuevo milenio (el siglo XXI) con un sueldo mínimo que marcaba $ 100.000 líquidos. Tras nueve años y ad portas del bicentenario patrio, esta base salarial está en $ 159.000, con un incremento que ronda el 60% en casi una década. El costo de la vida se ha encarecido y en el actual escenario financiero subirlo resulta problemático: por un lado afirman que por el problema económico es inviable subirlos, ya que generará más cesantía; mientras que por otro, aseguran que, justamente por los vaivenes del mercado, se necesitan remuneraciones más altas.
“En Magallanes es un 25 o 30% más caro vivir. Debe haber un reajuste a los trabajadores y al sueldo ético porque el aumento del costo de la vida ha sido grande”, asegura el dirigente de la CUT, Francisco Alarcón.
Con una visión dispar, el presidente regional de la Cámara de la Construcción, Carlos Pérez, afirmó que “hoy más que estar preocupados del aumento de sueldo, tenemos que proteger el empleo. El problema de la cesantía se nos viene, todavía no hemos vivido lo peor y estamos pensando en subir los sueldos”.
Con una postura mucho más conciliadora, la seremi del Trabajo, Maritza Oyarzo, dijo que “lo oportuno es analizar los escenarios, ver cuál es la mejor alternativa para el sueldo mínimo, pero en ninguna instancia esto se debe detenerse; o sea, el proceso debe continuar”.
