El llamado que el sábado hiciera el jefe de la Primera Comisaría de Carabineros, mayor Humberto Riffo, pareciera que tuvo eco porque parte de las armas que fueron robadas desde el local Impex, aparecieron ayer en la tarde a la entrada del Santuario María Auxiliadora.Alguien las dejó dentro de una bolsa de género blanca y la persona que las encontró dio cuenta inmediatamente a Carabineros. La central despachó una patrulla al templo de avenida Bulnes y Sarmiento, pudiendo verificar que al interior habían dos pistolas (una de fogueo y otra de aire comprimido) y un revólver (de fogueo) que en la madrugada del viernes fueron robadas desde las vitrinas de la armería de calle 21 de Mayo 1770.
El fiscal ordenó los primeros peritajes, incluida la verificación con los dueños del local si las armas eran las sustraídas, concluyendo que efectivamente correspondían al botín que consiguieron los delincuentes el viernes en la madrugada.
En su momento, Riffo manifestó su preocupación por el mal uso que eventualmente le pudieran dar a estas armas, aunque fueran de fantasía, y pidió a las personas que tuvieran algún antecedente entregarlo a Carabineros, como también la devolución de los dos revólveres y tres pistolas de fogueo, más una pistola de aire comprimido.
