Un ejemplo de ellos es el precio del kilogramo de lomo liso; el más económico cuesta $ 3.990, mientras que el más caro llega a $ 6.690.Para algunas personas no existe un buen almuerzo o una verdadera cena si el plato no lleva un gran pedazo de carne, sobretodo en Punta Arenas, donde este producto es la excusa perfecta para pasar una tarde en familia.
En Chile se registra un consumo promedio de carne de vacuno de 22,1 kilos por persona y un total de
81,3 kgs. considerando todos los tipos, cifra que nos circunscribe en el mismo rango que en los países desarrollados.
Para cubrir toda esta demanda, el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) cumple un rol fundamental en la fiscalización del producto, sobretodo porque gran parte de la carne que llega a los hogares procede de Brasil, Argentina y Paraguay.
El fiscalizador de Ley de Carne del SAG, Jorge Babaich, explica que “el encargado de darle la aptitud de consumo a las carnes de cualquier tipo es el Servicio de Salud, ellos tienen la última palabra de decir esta carne se puede comer o no”, detalló.
Además, el Ministerio de Salud (Minsal) tiene delegado en el SAG la evaluación de la infraestructura de los mataderos y la tipificación de la carne. Es decir, determinar cuál es tipo A, V, etc.
En el caso de las carnes importadas, estas deben cumplir, al menos, los mismos requisitos que se les exigen a las carnes nacionales, “si en Chile se solicita que se le entregue una categorización a la carne, lo mismo pedimos a la que viene de afuera”, puntualizó.
El hecho que hoy las personas tengan la opción de comprar carne de distintos países, se debe a la calidad que ofrecen las naciones, el costo de importación y, especialmente, a las condiciones de salud de las vacas.
La importación de la carne varía según factores externos, por ejemplo, la fiebre Aftosa es un virus que ha afectado fuertemente el producto brasileño.
Sumado a las condiciones de salud de los animales, existen otras exigencias que se les realiza a los países que proveen de carne a Chile, como por ejemplo, a la carne de Brasil, que no se le permite el ingreso si está compuesta por más de un 3% de grasa.
Este proceso se realiza para que no se genere ningún problema en la población consumidora de la fuente más tradicional de proteínas. Pero siempre será el cliente el responsable de buscar el mejor producto al precio más conveniente, aspecto decisivo para la gran mayoría de las personas al momento de optar por una u otra alternativa.
