Las trabajadas vacaciones de invierno de adolescentes magallánicos

General
23/07/2009 a las 21:37
En el último tiempo los menores de edad han salido a la palestra por razones que nadie puede estar orgullosos. El excesivo consumo de alcohol, accidentes de tránsito y asesinatos han sido las temáticas que han hecho que los jóvenes, que aún no llegan a los 18 años, estén diariamente en los medios de comunicación.
Sin embargo, como en todo orden de cosas, existe la otra cara de la moneda, que merece la misma atención, además, limpia la imagen de la juventud.
Se trata de los estudiantes de enseñanza media que destinan su tiempo libre a trabajar, en este caso, aprovechan las vacaciones de invierno para desarrollar alguna labor, y así juntar un poco de dinero ya sea para sus gastos o para ayudar en sus casas.
Uno de esos casos es Evelyn Gallardo, de 17 años, y que cursa cuarto medio. Ella comenzó a laborar a los 14 años cuidando niños a familiares durante el verano, y se sintió tan cómoda con manejar su propio presupuesto que decidió seguir en este camino en el momento de no estar estudiando.
Actualmente se desempeña como codificadora en la tienda de artículos para cumpleaños Tío Rico, donde declara sentirse muy contenta con la labor que desempeña.
“Me gusta este trabajo”, declaró la estudiante, y agregó que lo hace porque “necesito plata para comprar mis cosas personales, las cosas que yo quiero”, dijo.
Aunque sus amigas no imitan su maera de pasar las vacaciones, ella está convencida de que su decisión es la que más le conviene. “Mis amigas me dicen para qué vas a trabajar, mejor es dormir o salgamos”, admite sonriendo.
Las razones que motivan a los jóvenes a trabajar durante las vacaciones varían entre hacerlo para darse sus gustos, dejar presupuesto para las vacaciones de verano o porque necesitan ayudar en sus casas. Cualquiera sea la razón esgrimida, esta gran mayoría toma la oportunidad de forma responsable y comprometida.
La jefa  de Evelyn y encargada del local Tío Rico, Oldenys Arévalo, reconoce que durante las vacaciones son decenas los estudiantes que llegan a su negocio preguntando si tiene algún puesto disponible, y que la alternativa de contratar durante este periodo a jóvenes le ha generado muy buenos resultados.
“Son lolas grandes y las funciones que realizan son livianas. Además que Evelyn trabaja muy bien acá, a mi me favorece que ella venga porque conoce el trabajo, aprende rápido y, principalmente, tiene las ganas de aprender”, estimó.
A su juicio “la mayoría viene para ayudar a los papás. Hay niños que les gusta carretear y tomar, pero hay otros que son muy responsables. Yo creo que todo depende de los papás”, opinó.
En supermercados
Otros de los lugares al que la mayoría de los estudiantes recurre a buscar trabajo en las vacaciones, son los supermercados, donde aumentan notoriamente los propineros.
“Durante vacaciones aumentan los niños que vienen a buscar trabajo, de repente colapsan los puestos disponibles, incluso algunos vienen y si no hay cajas habilitadas se tienen que devolver a la casa”, contó la supervisora de cajas de Supermercado Abu-Gosch, Gladys Cárcamo.
Además, detalla que el trabajo se desarrolla por turnos, “llegan en la mañana y ellos  coordinan la responsabilidad de las cajas”, explicó.
Al igual que en la empresa nombrada, los empleadores le exigen a los menores una serie de requisitos para poder desempeñarse en el lugar.
Cárcamo detalló que “sólo pueden postular los niños desde los 15 años hasta los 18, tienen que traer su currículum, la autorización de los papás y certificado de estudios, porque se favorece sólo a los que están estudiando”, aseguró.
Uno de los jóvenes que prefirió pasar sus vacaciones trabajando en el supermercado es Gerardo Álvarez, de 17 años, quien reconoce que sus padres lo incentivaron a trabajar para que pudiera cubrir mejor sus necesidades. “Trabajar me ayuda para comprarme mis cosas, para pagar la locomoción y para salir con mis compañeros”, expresó.
Esta es para él la primera vez que trabaja y no sólo es una oportunidad para generar dinero, sino que también para conocer gente y se enfrentarse a responsabilidades que antes no tenía. “Yo no había trabajado nunca. He conocido al resto de los propineros, a las cajeras y a casi toda la gente que trabaja en el supermercado”, relató.
Además de la experiencia de vida que significa trabajar, el dinero que se llevan diariamente les permite juntar una suma bastante alta, de hecho, en sólo un día Gerardo se ha ido con más de $ 20 mil, aunque aclara que eso varía.
Una experiencia similar es la de Eric Díaz, de 16 años, quien también se desempeña como propinero en el mismo supermercado.
Si bien a él lo motivó una deuda a buscar trabajo, califica esta primera experiencia como muy buena.  “Es mi primer trabajo estable, antes le ayudaba a un tío, así es que ahora tengo que portarme bien”, manifestó con sentido del humor.
Incentivar a los hijos a asumir responsabilidades de forma gradual, puede convertirse en una buena alternativa para ayudarlos en su proceso de madurez y para hacerlos valorar el esfuerzo que significa obtener las cosas que se les entrega.

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