A prisión fue enviado el sujeto que el domingo fue detenido por la Brigada de Delitos Sexuales de la Policía de Investigaciones (PDI), acusado por su propia hija biológica de violarla en reiteradas ocasiones.El caso quedó al descubierto gracias a que la menor, abrumada por esta situación, aprovechó que su padre había salido y dejó sin llave la habitación que ambos compartían en una pensión. La víctima no lleva más de un mes en Punta Arenas, desde que su progenitor la trajo a vivir con él y, por eso, prácticamente desconoce la ciudad. Pero ello no fue impedimento para escapar de la casa y cerca del mediodía llegar al centro de la ciudad. Estando en Plaza esquina Waldo Seguel, vio la presencia de Carabineros y llegó hasta el uniformado de guardia en la entrada del edificio de la Prefectura.
En ese lugar, el policía de guardia escuchó la primera declaración, tras lo cual la llevaron al Hospital Regional Dr. Lautaro Navarro, donde el ginecólogo de turno le practicó los exámenes. Posteriormente, el fiscal de turno, Gonzalo Aranda, entregó la investigación del caso a la Brigada de Delitos Sexuales, quienes concluyeron el trabajo con la detención del sujeto, un guardia de 37 años, iniciales D.F.P.
Fiscal Aranda
El fiscal Gonzalo Aranda confirmó a Diario El Pingüino que la menor, luego de sufrir reiterados actos sexuales en su contra, se dirigió a Carabineros a estampar la denuncia.
La PDI tomó declaraciones, en presencia de Aranda, al imputado, a la víctima, al dueño de la pensión y algunos inquilinos, quienes habrían aportado valiosos antecedentes. Aranda dijo que “teniendo la versión de la víctima y del imputado, donde reconoce que mantuvo relaciones sexuales con su hija, fue que solicitamos una orden de detención al juez de Garantía”.
El reencuentro
Los antecedentes que maneja el fiscal revelaron que la víctima perdió todo contacto con el padre en sus primeros años de vida. Luego, siendo adolescente y sabiendo que estaba con vida, decidió buscarlo hasta que a fines de junio lo encontró y se comunicó con él telefónicamente. Ella lo quería conocer, así que el sujeto viajó a Santiago y, luego, la propia madre autorizó a su hija para que la menor viniera a Punta Arenas a vivir un tiempo con su padre, quien había cumplido en Temuco una pena de diez años por el delito de violación.
El sueño de la adolescente se concretó los primeros días de julio, cuando llegó a la pensión donde alojaba el progenitor. “A partir de ahí, viviendo ambos en el mismo lugar, compartiendo una misma pieza y una misma cama, el imputado comenzó a violarla”, explicó Aranda.
Consultado respecto de si el sujeto la tenía retenida, respondió que “en su declaración la adolescente manifiesta que, en algunos días, en que el imputado salía a trabajar la dejó en la pieza con llave”. Versión que el padre negó al fiscal y a la policía pero que deberá aclarar el curso de la investigación.
Aranda desmintió versiones de prensa que dieron cuenta de que el padre haya copiado alguna serie de televisión sobre un secuestro. “Yo mismo le tomé la declaración y nunca refiere algo en este sentido y menos la menor”. Ayer fue la audiencia de control de detención donde se conoció que D.F.P. cumplió en junio de 2007 una condena de diez años de cárcel en Temuco, también por violación y, más encima, registraba dos órdenes de detención, una de ellas por lesiones en perjuicio de un hermano
“Aberrante”
La jefa de la Brigada de Delitos Sexuales, comisario Cecilia Núñez, calificó de “aberrante” este caso. Dijo que pese a todos los años de servicio y experiencia que tiene en la institución, no le encuentra una explicación lógica. La violación por sí sola es un delito muy impactante, más aún cuando el agresor es el propio padre. “Es un tema muy fuerte de tratar”, admitió la oficial.
La niña viajó a Punta Arenas con la ilusión sana de conocer al padre, deseos que se vieron truncados con la agresión sexual de la que fue víctima.
