Hoy se han dado a conocer las cifras de desempleo, tanto a nivel nacional, como en nuestra región. Es indignante e impresentable para los miles de magallánicos que han perdido sus fuentes laborales en el último año, escuchar a la señora Ministra del Trabajo, doña Claudia Serrano, señalar que “estamos en una cifra que nos pone muy contentos” o que “para el gobierno son cifras tranquilizadoras y auspiciosas”. Seguramente hace estas desconsideradas declaraciones con la tranquilidad de tener a toda su familia apitutada en cargos de confianza del gobierno, recibiendo suculentos sueldos y beneficios.Solo nuestra región y la de Antofagasta han aumentado sus cifras de desempleo en el último trimestre móvil, lo que demuestra la pésima gestión del Gobierno Regional que no ha sido capaz de, a lo menos, conmoverse con el sufrimiento que están padeciendo miles de familias magallánicas. Por algo los propios integrantes del CORE de todas las tendencias políticas ya señalaban hace una semana la falta de proyectos que se colocan a consideración del Consejo Regional para otorgarles financiamiento.
En Magallanes, son más de 4.300 las personas que han perdido su puesto de trabajo en el último año; sabemos que las cifras oficiales siempre son inferiores a las reales, lo que nos hace suponer, que son muchas más las familias afectadas. Es un verdadero agravio a la dignidad de las personas escuchar a una ministra declararse contenta por estas cifras, ¿quién puede alegrarse al saber que de un 1,8% de cesantía en Octubre del 2008 hemos pasado hoy a un 8,2%, que de tener a poco más de 1.600 desempleados hoy tenemos a cerca de 6.000 en esa condición?
El desatino de la señora ministra y la incapacidad de nuestras autoridades regionales, no hacen mas que confirmar lo que señalan los chilenos a través de las encuestas, el país requiere con urgencia un cambio de autoridades, con rostros e ideas nuevas al servicio de todos y no de unos pocos, que le impriman dinamismo a la alicaída economía y al negativo crecimiento que muestra nuestra región.
Este cambio requiere de equipos cohesionados, con un programa común y no aventuras personales.
Este 13 de diciembre démonos la oportunidad de mirar al futuro con optimismo y esperanza, apostemos por personas que conocen los problemas y también las potencialidades de la región y de sus habitantes y, lo que es mejor aún, tienen las capacidades y competencias para sacar adelante los proyectos y programas que la región requiere para darle un trabajo digno a todos los hijos de esta tierra.
