De manera errada, muchos padres creen que es normal que sus hijos pequeños pronuncien las palabras de forma incorrecta o que no sean capaces de elaborar una frase, pensando que con el tiempo solos van a corregir esa dificultad.Sin embargo, en estricto rigor, un menor de tres años que presenta esas características, debería ser evaluado por un profesional para definir si existe un problema más grave detrás.
En Magallanes, la Escuela de Lenguaje Santa Laura evalúa y trata este tipo de dificultades, que no se circunscriben a algún tipo de discapacidad.
La importancia de detectar esta patología con prontitud, radica en que será requisito para el menor poder comunicarse de buena manera cuando ingrese a la educación básica, de lo contrario se le presentarán muchas dificultades para aprender a escribir y a leer.
“Nosotros tenemos un currículo que asegura que los niños aprenderán las mismas habilidades que sus pares en jardines infantiles, pero sí tenemos horas específicas destinadas a subsanar las dificultades del lenguaje”, aseguró la directora de la institución, Jeanette Andresen.
Esta semana la institución cumple cuatro años, ofreciendo el servicio y ayudando a las familias, siempre de manera gratuita y con fonoaudiólogos especialistas, quienes atienden a 60 niños.
Para festejarlo, realizaron paseos al campo, jornadas deportivas, caravanas y una exposición en ZonAustral, donde todos los padres interesados pudieron acercarse a los profesionales a pedir orientación respecto a la materia.
