
Que nos olviden o no se interesen por nosotros, es tal vez, la preocupación latente de muchas personas. Esa percepción de ser transparentes para los demás, puede ser tremendamente punzante. Sentirse ignorado es doloroso, porque necesitamos ser reconocidos. Es el hecho de que los demás nos consideren seres humanos en el sentido completo -que nos reciban cuando llegamos a algún lugar, que nos llamen por nuestro nombre, que nos consideren-. Todas estas manifestaciones son sutiles pero relevantes: su presencia no determina la felicidad; pero si no están, nos falta “algo”. Nos tranquiliza que nos conozcan. Es muy agradable cuando caminamos por nuestro barrio, o simplemente vamos a nuestro restaurante preferido y nos saludan por nuestro nombre, sabemos que conocen nuestras costumbres, preferencias y ciertos elementos de nuestra vida. Todos estos detalles son importantes, considerando que en algunas oportunidades nuestros vínculos sociales pueden ser tenues, vulnerables y cada vez más escasos. Existen dos modos de obtener reconocimiento: ser como los demás, implica el reconocimiento por conformidad; diferenciarse del resto, se refiere al reconocimiento por distinción. El primero implica, ser como los demás en su apariencia, gustos y disgustos…jamás arriesgarse a contradecir al grupo de referencia al que se desea parecer…porque perderían el acceso hacia la aceptación social y el estatus; el reconocimiento por conformidad se relaciona con un sentimiento de vulnerabilidad muy intenso y que se visualiza translúcidamente como un fantasma que casi se toca. El segundo tipo de reconocimiento, se refiere a la distinción, sirve para reafirmarse y construir nuestra identidad –tarea nada fácil pero interesante-, es el esfuerzo por ser genuinos y espontáneos, a pesar de la indiferencia, usada como arma de control y uniformidad social. Para las personas que tienen baja autoestima, el riesgo de esa búsqueda puede consistir en la hiperconformidad, como mecanismo para evitar el dolor de la diferencia. Se ocultarán todo, “todo lo que se destaque” para tratar de conformarse con la imagen social que creemos nos garantizará la mayor aceptación. Algunas personas intentan compensar sus dudas mediante la aceptación pues, el anonimato les hace sentir que desaparecen; otros, lejanos a los eufemismos, optarán por una ruptura con la “masa” liderando las transformaciones, aún cuando la indiferencia sea insondable.