El artesano de la madera y el cartón

General
20/09/2010 a las 16:30
Jamás ha vendido su arte, pero cada una de sus piezas deleita a quienes tienen la posibilidad de verlas. No es “famoso”, popular o conocido, pero sus obras han sido premiadas, incluso, a nivel nacional, como el 2º lugar obtenido, el año 1987, con su obra del edificio del ex Congreso Nacional.
Se trata de Luis Antonio Fernández Fernández, de 56 años, enfermero de profesión y artesano por vocación, desde 1975. “Siempre he hecho cosas”, dice, refiriéndose a su aficción a las manualidades. “Esto es como una terapia para mí”, agrega.
En una época del año en que festejamos el Bicentenario de nuestra patria, bien vale la pena destacar la chilenidad de este artista autodidacta, cuyas temáticas se inspiran en la Historia de Chile y en nuestros  íconos arquitectónicos, como los monumentos nacionales.
Recientemente sus retablos de madera, tallados a escala, de La Moneda, la Iglesia Los Dominicos y un cuadro de la época de la Patrica Vieja, estuvieron en exhibición, hasta el jueves pasado, en el hall de la Clínica Magallanes, donde Fernández se desempeña en la sección Scanner Sur. Fue tanta la admiración e interés despertado entre los visitantes, que apoderados de establecimientos educacionales le solicitaron llevar hasta sus dependencias estas obras para que los estudiantes puedan complementar lo aprendido en las aulas. De hecho, el próximo jueves llevará sus obras a la Escuela Villa Las Nieves de Punta Arenas.
Materiales ligeros
Oriundo de la comuna de Hijuelas, Provincia de Quillota, en la Región de Valparaíso; casado, dos hijas y tres nietos, Fernández lleva 15 años residiendo en Punta Arenas, hasta donde llegó por motivos laborales.
Sin embargo, confiesa que añora volver a la Quinta Región, donde están sus hermanos y cuñados.
Sin embargo, durante todos los años que ha vivido en Punta Arenas, destaca la tranquilidad de la ciudad, el buen ambiente de trabajo y lo cerca que está todo.
Fue, precisamente, el año en que llegó a Punta Arenas (1995), cuando confeccionó a escala el edificio del Hospital Naval Cirujano Cornelio Guzmán.
Cartón, madera de balsa y otro tipo de materiales ligeros, como el cobre, son transformados por las manos de Fernández en edificios, incluida la iluminación, y figuras humanas, que luego pinta y viste, preocupándose de cada detalle... que nada quede al azar.
Para ello lee libros, ve programas culturales y visita museos y ferias artesanales. Todo lo que lee, mira y observa le sirve de inspiración.
En cada figura humana demora entre diez a 15 mintos en moldearla y tallarla. Y en el caso de los tres retablos que expuso, por primera vez en su vida, tardó alrededor de seis meses. Se trata de maquetas de un metro y 20 centímetros de ancho por 40 centímetros de alto cada una.
“Me gustaría enseñar esta técnica a los adultos mayores y a los jóvenes”, confesó el profesional, pues considera que este tipo de trabajo puede servir como material didáctico y como un incentivo para interesarse por nuestra propia historia como país.

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