Treinta y cinco minutos exactos
después de haber despegado de Punta Arenas, las ruedas del Twin Otter de DAP se
posan suavemente sobre la pista de asfalto del pequeño aeródromo de Pampa
Guanaco, en la hermosa comuna de Timaukel, en Tierra del Fuego.
El gélido viento patagónico no
impide que caminemos sobre la nieve hasta la pequeña escuela de la localidad.
La comitiva de autoridades regionales y comunales ingresa al cálido e iluminado
recinto e interrumpe la clase de la profesora Carol Pacheco, quien con su
amplia sonrisa e impecable delantal blanco, responde las preguntas que le
formula el intendente de Magallanes, Jorge Flies, sobre el establecimiento.
A un costado de la salamandra
que tempera el aula, un niño y una niña, ambos hermanos, no levantan la cabeza
mientras concentradamente escriben sobre una hoja de papel. Son los únicos
alumnos. Flies, con amabilidad, les busca conversación y los niños le responden
con cierta timidez.
“¿Qué están haciendo?”, les
pregunta el intendente. Los niños se miran y sonríen. Pero es la profesora la
que responde: “Están en prueba de matemática, señor intendente”. La risa brota
espontánea entre quienes observamos la graciosa escena. La máxima autoridad
regional no se amilana y mirando a los pequeños hermanos contraataca con una
sorpresiva respuesta: “Aprovechen ahora”, les dice con picardía.
De
norte a sur
Carol Pacheco es la única
profesora de la Escuela Pampa Guanaco; Mariela y Matías, de tercero y cuarto
básico, son sus alumnos. “Son hijos del sargento de Carabineros Víctor Quiroz,
funcionario del retén, y la mamá, quien es la apoderada de los niños, es mi
cocinera y peluquera. Somos como seis o siete habitantes acá en la villa”,
relata la maestra.
La joven docente llegó el 22 de
febrero de este año al villorrio fueguino, desde San Pedro de Atacama. “Al
principio, venirme para acá fue una aventura. En el norte conocí la cultura
atacameña y dije ahora quiero ir al otro extremo. Llegué aquí sin saber a lo
que venía, tampoco dónde viviría, ni cuántos alumnos tendría. Me costó el
cambio de clima, pero ahora es el aislamiento lo que ha sido más complejo para
mí”, cuenta.
La
escuela
Sin duda, hacerles clases a sólo
dos alumnos es muy distinto. Carol Pacheco lo tiene muy claro, porque los cursos que atendía en el norte oscilaban
entre quince y treinta estudiantes.
No obstante, pese a ser una
escuela pequeña, posee una característica que cualquier otro colegio podría
desear y que la maestra destaca como un plus: “Todas las clases son bilingües,
en inglés y castellano. Por eso, entre otras cosas, me trajeron para acá”.
Cuando dice que eso marcó la
diferencia al momento de elegirla, se refiere a su formación universitaria, es
profesora de básica con mención en inglés y les imparte a los hermanos Quiroz
todas las asignaturas, incluso religión y educación física. “En las tardes les
hago talleres de patrimonio cultural, reciclaje, ecología e inglés”, cuenta sin
ningún aspaviento.
Los niños deberían estar en la
Escuela Pampa Guanaco hasta sexto, según la nueva ley, “pero hay excepciones y
algunos establecimientos han continuado hasta octavo”, explica.
-¿Cuánto
tiempo espera permanecer acá?
“Espero que por lo menos sean tres años. En todo caso, la evaluación es a final de año”.
a
permanecer acá?
“Espero que por lo menos sean tres años. En todo caso, la evaluación es a final de año”.