Marcel Velásquez

El venezolano que cambió el Caribe por el Círculo Polar Antártico

cronica
14/03/2019 a las 19:00

A sus 32 años, el margariteño ha ganado importantes becas en Europa y Estados Unidos. En 2012 estuvo junto al Príncipe Alberto II de Mónaco. Ahora se pasea por las calles de Punta Arenas como todo un “magallánico”.

Marcel Alexander Velásquez Sayago es un biólogo marino venezolano, de 32 años, que pasó de estar a 30 grados en la Isla Margarita, en Venezuela, a -15 grados de sensación térmica en el Círculo Polar Antártico, como integrante de la Expedición Científica Antártica N° 55, organizada por el Instituto Antártico Chileno (Inach), a bordo del buque de la Armada “Marinero Fuentealba”.

En 2012, la vida del venezolano, graduado en la Universidad de Oriente, núcleo Nueva Esparta, dio un giro de 180° cuando se vio obligado a postular a una beca en el extranjero, ya que pudo intuir que en su país natal “las cosas se estaban poniendo difíciles”.

Ese mismo año, Velásquez llegó al Instituto Smithsonian de los Estados Unidos, con sede en Panamá, para presentar su proyecto de “moluscos que perforaban la madera”, beca que solo duró seis meses, luego de lo cual el caribeño le mostró su proyecto a Mark Siddall, curador de la colección de los moluscos anélidos del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, y pudo trabajar varios meses a su lado.

Europa

Ganando concursos, proyectos y becas, el venezolano llegó a Francia, donde estuvo la mayor parte de su tiempo trabajando junto a un equipo de investigación de biodiversidad sistemática y evolución (análisis moleculares, estudiando la razón evolutiva de diferentes grupos, principalmente moluscos). “Al finalizar ese proyecto, el reconocido investigador francés Philippe Bouchet, investigador del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, me invitó a ser parte del proyecto “La Planète Revisitée” (La Revisión del Planeta), proyecto que es financiado por la Fundación Total y por el Príncipe Alberto II de Mónaco. Eso fue toda una experiencia, porque ese mismo año (2012), estuve en Nueva Guinea por tres meses. Allí trabajé de buzo y como investigador, porque hacía identificación de especies”, comentó Velásquez.

Cuenta el margariteño que en su retorno a París se dio cuenta de que necesitaba continuar con sus estudios, y tomó la decisión de postular al programa del Museo de Historia Natural de la Universidad de París IV París-Sorbonne. “Después de ahí quise seguir complementando mis estudios y llegué a la Universidad de Magallanes (UMAG), donde abrieron el doctorado en Ciencias Antárticas, presenté mis tesis de maestría en Francia y cuando finalicé me vine directo a Punta Arenas”, explicó Velásquez.

Viaje a la Antártica

En sus cuatro días en el Círculo Polar Antártico, el venezolano comentó que la temperatura más baja estuvo en -3°C (-15°C de sensación térmica) y en la mayoría de las inmersiones salían con las etapas de los reguladores congelados. “Hay que tener una buena condición física para sumergirse en estas aguas, porque en Margarita uno se puede meter con lo que tengas, pero aquí hay que vestirse con traje, además tienes las botellas de oxígeno y un montón de accesorios y todo eso hace un buen peso. Es toda una odisea estar a 10 metros debajo del agua en el Círculo Polar Antártico”.

Proyectos

Una de las investigaciones en la que participó el caribeño se titula “Enfoque genómicos, fisiológicos y ecológicos para examinar las respuestas de las macroalgas a los cambios climáticos y el derretimiento glaciar”, del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico, e “Impactos del cambio climático y el derretimiento de los glaciares en comunidades de algas antárticas”, del Inach, ambos dirigidos por el profesor Andrés Mansilla, vicerrector de Investigación y Postgrado de la UMAG. “Lo que se estaba haciendo en la Antártica era tratar de recolectar las muestras que íbamos a trabajar en los proyectos (fisiología, genética, biodiversidad, especies) y sacar fotografías submarinas para determinar la diversidad de especies que había en los diferentes lugares en que estuvimos. Mucha gente se preguntará por qué las algas no son tan vistosas, pero lo que pasa es que ellas, en este lado del mundo, cumplen la misma que función que los corales en el trópico, son bioingenieros que sustentan a un grupo de comunidades y organismos que están asociados a las algas. Además, ellas producen el oxígeno que se consume, y utilizan el dióxido de carbono para el proceso de fotosíntesis y el dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero”, cerró Marcel Velásquez.

Jesús Nieves


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