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Columna de opinión

Cuando insultar y ofender se vuelve costumbre

opinion
21/09/2022 a las 18:43
Pablo Oyarzo
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Germán Flores Mora, Periodista Licenciado en Comunicación Social

La libertad de expresión, la libertad de protestar, la libertad de movilización, son sin duda actos que siempre deben estar consagrados en los derechos de las personas que viven en un Estado basado en un régimen democrático, tal como está consagrado en nuestro país, que hace tres días cumplió 212 años de vida independiente.

Pero esa libertad que tenemos los chilenos consagrada en nuestra Constitución no puede, no debe por ningún motivo ser confundida con el libertinaje, con el vandalismo, con tener derecho a insultar u ofender, llegando en algunos casos a las agresiones físicas, acciones que hemos visto en los últimos tiempos y, que, lamentablemente, se han ido “naturalizando” en nuestra sociedad, quedando muchas veces en la más absoluta impunidad.

Lo vivido el día lunes recién pasado en la Parada Militar con motivo de las Glorias del Ejército en el Parque O’Higgins es un hecho que debe ser condenado y repudiado por todos quienes queremos y respetamos nuestra democracia, nuestros símbolos, nuestros emblemas, pero, sobre todo, nuestra institucionalidad. Dentro de esa institucionalidad está la figura presidencial, que es el Jefe de Estado, al cual se debe respetar más allá de nuestras ideologías, posturas y creencias.

Los insultos del cual fue objeto el Presidente Gabriel Boric claramente están fuera de todo margen democrático. Una cosa es la libertad de expresión o de movilización, lo otro es insultar, ofender. Allí se confundió la libertad con el libertinaje. Podemos estar de acuerdo o no con la figura del Presidente, podemos ser partidario o no de su gobierno, de cómo está llevando adelante su mandato, pero eso no nos da el derecho a cometer este tipo de actos del cual fuimos testigos millones de chilenos a través de la televisión.

Tampoco es bueno que las autoridades nacionales y regionales intenten bajarle el perfil a lo vivido, cuando señalan que eran un grupo pequeño y de cierto sector político; ese no es el punto, pues podrán ser uno, dos, cincuenta, cien, mil, pero lo que debemos condenar es el hecho, venga de donde venga, pues por el bien de Chile no podemos dejar que esto se naturalice.

El llamado es a cuidar nuestra democracia, nuestros símbolos, nuestros emblemas, nuestra institucionalidad. Lamentablemente en los últimos años hemos sido testigos de actos condenables, a modo de ejemplo, la interrupción de nuestro himno nacional en pleno proceso de instalación de la Asamblea Constituyente y, el más reciente, lo vivido en Valparaíso con la ofensa a nuestro emblema nacional.

Todos estamos llamados a proteger y respetar nuestra democracia, a respetar nuestros símbolos y emblemas, todos estamos llamados a respetar la figura de nuestros presidentes o presidentas, por eso no quedemos al margen de condenar con fuerza lo vivido en el Parque O’Higgins, de lo contrario estaremos avalando que los insultos y las ofensas se vuelvan una costumbre, conduciéndonos quizás a un camino sin retorno.

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