La Región de Magallanes y Antártica Chilena tiene una relación indiscutible con el mar, el cual es una vía de progreso y desarrollo tanto por el Estrecho de Magallanes como ruta de conexión bioceánica, así como la proyección de diferentes rutas hacia el Mar de Hoces o Drake y llegar por mar al Territorio Chileno Antártico.
Es de esta forma que, cientos de historias se han entrelazado en diferentes épocas, siendo motivos de añoranzas y difusión de un grupo particular de hombres que, unidos por la pasión al mar, son parte de una institución histórica en nuestra patria y región, nos referimos a la “Hermandad de la Costa”.
Esta notable institución nació en Santiago el 4 de abril de 1951, como una idea de siete amigos navegantes de veleros en la costa de la zona central, que, en la época de receso, se reunían usualmente en un restaurante a conversar acerca de las actividades náuticas que habían efectuado durante el verano.
Con este espíritu, invitaron a quienes se sintieran esa misma pasión por el mar a una fraternidad que bautizaron con el nombre que utilizaron los filibusteros varios siglos atrás. Decidieron emular esa cofradía adoptando el uso de un amplio glosario marítimo, autodenominándose piratas, llamando a sus sedes “Naos”, a su presidente “Capitán”, a su directorio “oficialidad”, a sus reuniones “zafarranchos”, a sus viajes “asaltos”, a sus esposas “cautivas” y a sus vestimentas “tenidas”, incluyendo las de combate a la usanza de los filibusteros de siglo XVII.
Desde su fundación, se han creado numerosas Naos. En Chile se cuentan desde Arica al Territorio Chileno Antártico, incluyendo las islas de Pascua y Juan Fernández. Se extendieron a otros países, siendo uno de sus primeros impulsores el escritor Salvador Reyes que mientras actuaba como agregado cultural en Londres, creo? en julio de 1952 la primera de 40 Naos internacionales que existen actualmente.
En Magallanes existen las Nao “Punta Arenas”, “Puerto Natales”, “Porvenir”, “Puerto Williams”, así como la Nao “Cruz del Sur” en el Territorio Chileno Antártico, esta última un ejemplo claro de la diplomacia ciudadana, marcando importantes hitos en este sentido.
Todas las Naos comparten su pasión por el mar, en sus variadas expresiones, se inspiran en los grandes navegantes, en la imaginación expresada en la prosa y poesía por la tradición de la literatura marítima, contando además con el legado de hermanos de la costa que fueron notables aportes a la cultura de nuestra patria, como el mencionado Salvador Reyes, Francisco Coloane y Andrés Sabella.
Entre otras actividades, promueven los deportes náuticos, realizan actividades de acercamiento a la comunidad y establecimientos educacionales, paseos en lancha y la difusión de las maravillas del mar.
Espadachín, Farolo, Gruñon, Brujo, Chuck, son algunos nombres corsarios que se escuchan en los zafarranchos, una instancia en donde los invitados son denominados “polizones” identificados por una pañoleta blanca, quienes tienen la oportunidad de escuchar sus historias, cantos y gritos, en donde las tradiciones marineras se ven manifestadas en un gentil ambiente en donde la disciplina y el respeto a la oficialidad no se debe perder, so pena de ser enviado al cepo.
El ingreso a esta institución es por “el enganche”, en donde se pasa un proceso de etapas para llegar a ser “hermano”, pasando primero por “bichicuma” con una pañoleta amarilla y posteriormente “muchacho” con una pañoleta azul, pasando por un proceso de instrucción y también diferentes pruebas de humildad, marcando una importante cohesión y cariño para ser considerado “hermano” y tener el privilegio de utilizar la pañoleta roja que los identifica.
La pasión que es transversal, la fraternidad es natural entre los miembros que buscan compartir, incluyendo un denominado “trazado de rumbo”, en donde un hermano realiza una exposición cultural sobre algún acontecimiento marinero, siendo un momento muy especial para aprender más sobre este vínculo indisoluble con el mar.
Al concluir el zafarrancho, en un momento solemne, se realiza la “Oración al Mar”, el cual se efectúa en “posición de abordaje” en un momento emocionante para quienes hemos tenido la oportunidad de participar, el cual señala lo siguiente:
“Mar, yo Hermano de la Costa te formulo mi promesa. Elogiare? tus maravillas y tu fuerza, ayudare? a mis hermanos y a cualquier navegante en peligro; serviré a tripulaciones y navíos, proclamare? que el vivir sobre tus aguas significa la prosperidad de los pueblos y la alegría de los hombres. Te consagrare? mis mejores momentos y obedeceré a tu constante lección de belleza y libertad. Seré fiel contigo, con mis hermanos y con todos los hombres que se han consagrado a ti, Mar Soberano. Guárdame siempre a tu imagen y semejanza para defender la libertad en todo momento y hasta la muerte”.
¿Qué motiva a estos hombres? es una pregunta recurrente, pero la respuesta está en la pasión por el mar y la unión que por tantos siglos ha generado a quienes han navegado, valores y principios trascendentes que superan épocas y tecnología, ese mismo que motivo a aquellos valientes hace más de 500 años a demostrar que el mar es un continuo universal unido por el mar uniendo civilizaciones, evocación a la esencia de la humanidad en confianza y fraternidad, como tantas otras instituciones que han logrado el desarrollo de nuestra patria.